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14 abr. 2017

¿De verdad cambió Trump de casaca?


Las cancillerías y la prensa aseguran que el presidente Trump ha cambiado su política y que traicionó a sus electores al aceptar la renuncia del general Flynn y con el bombardeo contra la base aérea siria de Shairat. Por su parte, Thierry Meyssan expone una serie de incoherencias que hacen pensar lo contrario: la agresión militar estadounidense contra Siria podría en realidad estar dirigida contra los aliados de Washington.

Después de ser electo presidente de Estados Unidos gracias a un programa tendiente a poner fin al imperialismo y a servir los verdaderos intereses de su pueblo, ¿es posible que Donald Trump haya cambiado bruscamente de casaca, sólo 3 meses después de su llegada a la Casa Blanca?

Esa es la interpretación ultramayoritaria del bombardeo del 6 de abril de 2017 contra la base siria de Shairat. Todos los aliados de Estados Unidos han aprobado esa acción en nombre de supuestos principios humanitarios. Todos los aliados de Siria la condenaron en nombre del Derecho Internacional.

Sin embargo, durante el debate en el Consejo de Seguridad de la ONU, el representante del secretario general de Naciones Unidas no apoyó el argumento de un ataque químico supuestamente perpetrado por Damasco. Ese funcionario de la ONU resaltó, por el contrario, que era por el momento imposible saber cómo pudo tener lugar ese ataque. El representante de Bolivia incluso puso en duda la existencia misma de ese incidente químico, reportado únicamente por los White Helmets, o “Cascos Blancos”, que no son otra cosa que un grupo de al-Qaeda que el MI6 británico utiliza para cubrir sus necesidades en materia de propaganda contra Siria. En todo caso, todos los expertos militares subrayan que los gases de combate se utilizan mediante disparos de obuses pero nunca, absolutamente nunca, mediante bombardeos aéreos.

Como quiera que sea, el ataque estadounidense contra la base siria de Shayrat se caracterizó por su aparente brutalidad: los 59 misiles BGM-109 Tomahawk utilizados representaban una potencia total equivalente a casi 2 bombas atómicas como la de Hiroshima. Pero el ataque se caracterizó también por su ineficacia: aunque hubo mártires que murieron tratando de apagar un incendio, los daños fueron muy poco importantes, tanto que al día siguiente la base ya estaba funcionando nuevamente.

O sea, la US Navy es un «tigre de papel» o esta operación no fue más que una puesta en escena.

De ser así, sería más fácil entender por qué la defensa antiaérea rusa no reaccionó, ya que esa ausencia de reacción implicaría que los sistemas de misiles antiaéreos rusos S-400 –cuyo funcionamiento es automático– habían sido voluntariamente desactivados antes del ataque.

Todo se desarrolló como si la Casa Blanca hubiese imaginado una artimaña cuyo objetivo final sería arrastrar a sus aliados a una guerra contra los utilizadores de armas químicas, o sea contra los yihadistas. En efecto, hasta ahora, según Naciones Unidas, los únicos casos realmente comprobados de uso de ese tipo de arma en Siria e Irak son los que se atribuyen a los yihadistas.

Durante los 3 últimos meses, Estados Unidos rompió con la política del republicano George Bush hijo –quien firmó la declaración de guerra contra Siria contenida en el texto de la Syrian Accountablity Act– y del demócrata Barack Obama –quien respaldó la «primavera árabe», o sea la reedición de la «Gran Revuelta Árabe», organizada por los británicos en 1916. Pero Donald Trump no había logrado convencer a sus aliados –principalmente a los alemanes, británicos y franceses– para modificar esa política.

Aprovechando lo que parece ser un cambio radical de la política de la Casa Blanca, Londres ha multiplicado sus declaraciones contra Siria, Rusia e Irán. El ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, incluso canceló su visita a Moscú.

Pero, si Washington ha cambiado de política, ¿por qué, haciendo exactamente lo contrario que su homólogo británico, el secretario de Estado Rex Tillerson confirma su próximo viaje a Moscú?

¿Y por qué el presidente chino Xi Jinping, quien se hallaba precisamente con su homólogo estadounidense durante el bombardeo contra la base aérea siria de Shairat, reaccionó tan pasivamente a pesar de que China ha hecho uso 6 veces de su derecho al veto en el Consejo de Seguridad para proteger a Siria?

En medio de este unanimismo oratorio y de tantos hechos contradictorios, el consejero adjunto del presidente Trump, Sebastian Gorka, multiplica además los mensajes en sentido opuesto. Gorka asegura que la Casa Blanca sigue considerando al presidente Assad como legítimo y a los yihadistas como el enemigo a liquidar. Sebastian Gorka es un amigo muy cercano del general Michael Flynn, quien había concebido el plan de Trump contra los yihadistas en general y, en particular, contra el Emirato Islámico (Daesh).

12 de abril de 2017: el mundo está de nuevo al borde de la guerra


La Casa Blanca se alinea finalmente junto a la coalición de los neoconservadores alrededor del Reino Unido y de varias grandes transnacionales. Estados Unidos retoma la política imperialista que había adoptado en 1991 y reactiva la OTAN. La ruptura con Rusia y China se consumó el 12 de abril de 2017. El mundo se halla nuevamente al borde de la guerra nuclear.

En n dos semanas de intensa lucha en el seno de la administración Trump, Estados Unidos atacó ilegalmente la base aérea de Shayrat, en Siria, y multiplicó posteriormente las señales contradictorias antes de mostrar sus cartas. En definitiva, Washington vuelve a su política imperialista.

En menos de 2 semanas, la administración Trump defendió 7 posiciones diferentes sobre la República Árabe Siria.

Estados Unidos realizó otro importante cambio de posición el 12 de abril de 2017.

Al mismo tiempo, el secretario de Estado Rex Tillerson viajaba a Moscú para intentar un último acercamiento pacífico mientras que el Consejo de Seguridad de la ONU se reunía en Nueva York y tomaba nota del enfrentamiento y el presidente Trump volvía a lanzar la OTAN contra Rusia.

El consejero especial del presidente Trump, Steve Bannon, y su adjunto, Sebastian Gorka se preparaban para correr la misma suerte que el general Michael Flynn mientras que la prensa que anteriormente defendió a Trump hacía un balance de las actividades de los tres. Según los rumores, Jared Kushner, el yerno del presidente, es el único que goza ahora de verdadera influencia sobre Donald Trump, información que por el momento no es verificable.

Parece que la Casa Blanca ha modificado su posición bajo la influencia de los británicos, empeñados en preservar a toda costa el sistema yihadista que ellos mismos crearon. El ministro británico de Exteriores Boris Johnson se apoyó en los dirigentes europeos que se habían dejado convencer por los neoconservadores durante la Conferencia de Munich, el 19 de febrero.

Para justificar la agresión contra un Estado soberano miembro de la ONU, Rex Tillerson pudo referirse solamente a una síntesis de los servicios de «inteligencia» estadounidenses sobre el incidente químico de Khan Shaykhun. Pero esa síntesis no presenta ningún indicio que permita sospechar de Siria sino que se limita a mencionar la existencia de información clasificada para terminar con una exhortación a derrocar el «régimen».

El carácter irreversible de ese brusco cambio de actitud se hace patente en el proyecto de resolución que presentó la OTAN al Consejo de Seguridad de la ONU, que se ganó un nuevo veto ruso. Presentado en Occidente como un simple pedido de investigación neutral sobre el incidente químico de Khan Shaykhun, ese proyecto de resolución en realidad estipulaba que la fuerza aérea de Siria tendría que ponerse bajo control del número 2 de la jerarquía onusiana, el estadounidense Jeffrey Feltman. Este ex adjunto de Hillary Clinton es el autor de un plan de capitulación total e incondicional de Siria.

El texto del proyecto de resolución presentado el 12 de abril retoma el contenido del borrador presentado el 6 de abril, sin que Estados Unidos llegasen a someterlo a votación en aquel momento. Ese texto no tiene en cuenta el intento de mediación de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, que trataron de volver a un pedido normal de investigación por parte de la ONU.

El intento tendiente a poner la fuerza aérea de la República Árabe Siria bajo control de la ONU reedita la táctica aplicada contra Serbia hace 19 años, en 1998, hasta el momento de la intervención ilegal de la OTAN.

El presidente Donald Trump culminó su cambio de postura al recibir en la Casa Blanca al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. En una conferencia de prensa conjunta, Trump dijo que ya no cree que la alianza atlántica sea obsoleta, agradeció su respaldo contra Siria y dijo que se dispone a trabajar en estrecha coordinación con sus aliados.

En respuesta, Rusia anunció que acaba de actualizar el 60% de su fuerza nuclear y que está lista para la guerra.

Nos hallamos así de vuelta en el mismo punto de hace 6 meses, cuando los Estados Unidos de Barack Obama se negaban a trabajar con China, Rusia y sus aliados –la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). Washington se disponía entonces a dividir el mundo en dos partes completamente separadas, que ya no tendrían contacto alguno entre sí.

Tambores de guerra

Las autoridades norcoreanas están “listas para la guerra” después de los “movimientos imprudentes de invasión” de Estados Unidos y del envío de barcos de guerra en sus aguas costeras. “Haremos a los Estados Unidos totalmente responsables de las consecuencias catastróficas que acarrearán sus acciones ultrajantes”, dijo un portavoz de su canciller, citado por la agencia estatal de noticias Korean Central News Agency.

Estados Unidos envió el portaaviones USS Carl Vinson y su grupo de buques de guerra a las aguas de las costas de la Península en una muestra de desafío contra Pyongyang y para realizar ejercicios con la Marina de Corea del Sur. “Esto demuestra que los movimientos imprudentes de Estados Unidos por invadir Corea del Norte han alcanzado una fase seria de su escenario”, continuó el portavoz. “Si los Estados Unidos se atreven a optar por una acción militar, aduciendo que es un ‘ataque preventivo’ y ‘remoción de la sede’,Corea del Norte está dispuesta a reaccionar ante cualquier forma de guerra deseada por los Estados Unidos”.

Corea del Norte promete fuertes medidas de represalia en medio de los crecientes conflictos con Estados Unidos, poco después de que aquélla probara misiles balísticos y justificara la prueba como autodefensa mientras participaba en juegos de guerra con su vecino del sur. El presidente Donald Trump dijo que Estados Unidos estaba preparado para actuar solo para hacer frente a la amenaza de Corea del Norte de probar más misiles balísticos y desarrollar uno que pudiera llegar a los Estados Unidos. Estas pruebas están prohibidas en virtud de las resoluciones de las Naciones Unidas.

La respuesta oficial fue hecha después de la declaración del Secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, sobre los ataques con misiles estadounidenses contra una base aérea siria como represalia por un ataque con armas químicas llevado a cabo supuestamente por Bashar al-Assad. Tillerson, no especificó Corea del Norte, pero su mensaje era claro. “Si usted viola los acuerdos internacionales, si no cumple con los compromisos, si se convierte en una amenaza para los demás, es probable que en algún momento haya una respuesta”, dijo Tillerson a ABC.

Presa por seguir viva

Hay una muchacha presa por haber actuado en defensa propia. Resulta que esa muchacha es lesbiana, lo que no es un tema menor para la violencia que recibió de sus agresores, ni la violencia que recibe de parte del Estado. El activismo lésbico reacciona y reclama justicia. A la sociedad entera le corresponde despertar: el caso Higui no termina de comprenderse en su profundidad si se decide no contemplar el contexto. Y el contexto es un caso concreto de violación correctiva. ¿Violación correctiva? Un método de tortura aplicado para modificar la orientación sexual de las lesbianas por el momento consentido en silencio por la sociedad. Nuestra legislación no tiene una sola alusión a este tema con cuyo silencio mantiene una aberración específica contra las lesbianas, dentro de la figura del abuso sexual. La abogada defensora de Higui, Raquel Hermida Leyenda, propone se incluya esta figura en el Código Penal.

(Imagen: Sebastián Freire)

Por Adriana Carrasco

El grito la paraliza: “Te voy a hacer sentir mujer, forra, lesbiana”. Él la tira al piso y le pega patadas, no le da oportunidad de salir corriendo. Higui siente que no es el único hombre que le está tirando patadas por todo el cuerpo. Medio atontada por los golpes se da cuenta de que entre varios le rompen el pantalón y el bóxer para violarla. Como puede, Higui saca un cuchillo que lleva en el corpiño y se lo clava en el pecho.
Un barrio sin lesbianas

No es que a Higui la tomaron al azar aquella noche del 16 de octubre de 2016. Aquel grupo de varones hacía tiempo venía haciéndole advertencias: “en este barrio no queremos lesbianas”. Ella trató de evitar al agresor. Fue a visitar a unos amigos que le aseguraron que Cristian no iba más por esa casa, porque se había peleado con todos. Pero no ocurrió como le dijeron. Higui pasó a saludar por el Día de la Madre, y él estaba ahí.

En sede judicial, Higui (Eva Analía de Jesús, 42 años, nacida el 7 de junio de 1974 en Haedo) declara: “Yo ando cuando voy por allá con el cuchillo, por miedo, porque los chicos son malos y no quieren a las lesbianas, ya tuve problemas antes, y creo que tengo tres o cuatro puntazos en la espalda, y también me prendieron fuego la casa y me tuve que ir. De esto no hice denuncia porque tengo sobrinos y hermana y no quise hacer problema”.

Higui desoyó las advertencias de Cristian y sus amigos. Entonces le aplicaron el correctivo que desde hace siglos las sociedades disponen para las lesbianas: la violación. Pero no cualquier violación. No es igual a la que se comete contra una mujer heterosexual. Se trata de un dispositivo de control del que nadie habla, no tiene nombre ni aparece mencionado en ninguna legislación. Constituye un disciplinamiento aceptado y promovido solapadamente -o no- en todas las sociedades a las lesbianas para que dejen de serlo. Contexto, móvil y víctima de la violación conforman un cuadro particular. Es un correctivo de orientación sexual.
Metodología de una violación

Hay registros de casos extremos de violaciones disciplinarias a lesbianas, seguidas de muerte, especialmente en Sudáfrica. No cualquier abuso, sino violaciones para sacarles lo malo, o sea, lo tortillera. Higui probablemente habría terminado de la misma manera, de no haberse defendido.

Las lesbianas feministas llaman a estos casos “violaciones correctivas”. La mayor parte de las veces ocurren dentro de la familia o en el círculo cercano de amigos y vecinos. No se conocen porque en la mayor parte de los casos no terminan en muerte para la víctima. El victimario no necesita matar a la lesbiana que pretende corregir, aunque esta lo reconozca, porque sabe que ella sentirá vergüenza o miedo de denunciarlo. Si la mata tampoco habría cumplido su propósito de corregirla, a menos que el objetivo sea amedrentar a otras lesbianas.

El victimario cuenta con que la tortillera siente vergüenza de serlo (así fue tradicionalmente). Y con que la policía y la Justicia no la tomarán en serio. Una lesbiana chonga posiblemente sienta mucha vergüenza de no haber tenido fuerza física para rechazar el ataque, y no haga la denuncia.

Si se trata de una lesbiana orgullosa y empoderada, los victimarios son más directos. Los asesinatos de las chilenas Mónica Briones y Nicole Saavedra, y el de la cordobesa Pepa Gaitán, pretendieron ser ejemplificadores y correctivos para otras lesbianas. Los de Mónica y Nicole, para las militantes lesbianas. Y el de Pepa, correctivo para su novia.

Pero antes de aplicar violación correctiva, a las lesbianas les hacen llegar otras advertencias a través de una policía de proximidad constituida por parientes, amigos de la familia, vecinos, docentes, entrenadores, curas, pastores, monjas, compañeros de colegio, de club, de parroquia. Por lo general, son simples amenazas, advertencias, culpabilizaciones, burlas.

Cuando estos trucos no producen el resultado buscado, no faltará el varón que acorrale a la joven lesbiana, la manosee o se le eche encima para sacarte lo tortillera. Oh, sí. Que levante la mano la lesbiana que no vivió nada de esto, aunque más no fuere en su mínima expresión.

¿Qué puede esperar la torta que no obedece culpabilizaciones, burlas y amenazas varias? Ya le sacaron el celu en una fiesta y le leyeron los mensajes en público, con tono de burla. Ya le pegaron el cartel en la espalda. Ya le tiraron naranjazos en el colectivo. En la casa le dijeron que a mamá le iba a dar un ataque al corazón si seguía así, y el primo la amenazó con agarrarla a la hora de la siesta si sigue tan machona arriba de los árboles. Pero no, la señorita no quiere entender.

Muchas veces esas amenazas se cumplen. La violación correctiva puede ser un padre que le impone una mano en los genitales para mostrarle quien manda. Un compañero de colegio que la acorrala y le agarra un pecho para mostrarle que es mujer -mujer para él y para ellos- y no quien ella quiera ser.

O como en el caso de Higui, un vecino que la muele a golpes y se le tira encima, rompiéndole la ropa para intentar penetrarla. En el caso de Higui tal vez hayan procurado una búsqueda de correctivo a otras lesbianas del barrio. “Miren lo que le pasó”. Pero Higui logró defenderse.
Legislación necesaria

La legislación argentina no contempla el “abuso correctivo” ni la “violación correctiva”. Es un problema. Cuando los policías se llevaron a Higui acusada de homicidio, se le reían en la cara: “Quién te va a querer violar a vos, si sos horrible”. De ser reconocida como delito la violación correctiva, se hubieran quedado inmediatamente sin letra y les habría sido más dificultoso ingresar el caso como homicidio y punto. Lo único que reconocen -y cuando quieren tomarle la denuncia a la víctima- es el delito de violación narrado a la manera hétero, como Dios manda. A un hombre no se le va a ocurrir violar a “un chongo”.

Este tema abre un dilema para las feministas lesbianas. ¿No nos estaremos enrolando en el punitivismo? ¿Por qué tenemos que resolver esta cuestión por la vía del Código Penal? ¿Sirve de algo endurecer las penas?

Tipificar la violación correctiva no implica endurecer penas. Es exigir que se reconozca como delito una forma específica de abuso que padecemos las lesbianas, y buena parte de la comunidad lgbtiq. Y no existe simetría respecto de los heterosexuales. No existe la violación correctiva de heterosexuales en cuanto tales para que se adapten a lo que la sociedad espera de ellos.

La contracara problemática es que el debate se daría en medio de la reforma del Código Penal que se estudia en un momento muy crítico para el país. Se estudia una reforma integral del viejo Código Penal de 1921, emparchado y desemparchado a lo largo de un siglo, en un contexto de presas y presos políticos, de causas armadas a militantes -militantes lesbianas y bisexuales incluidas- por resistencia a la autoridad. Un contexto donde la reforma contemplaría como posibilidad el no otorgar libertad condicional a reincidentes (¿reincidentes de qué delitos?, cabría preguntarse hoy). Este último punto se complejiza con el asesinato de Micaela García. ¿Cómo obtuvieron la confesión de Wagner? De eso no se habla. A las lesbianas nos torturan con violaciones correctivas. ¿Avalaríamos la tortura como método de confesión a un violador reincidente? Pero la legitimación de la tortura no es lo que está en juego en la reforma del Código Penal.

El problema no sería hoy la inclusión de la figura de la violación correctiva sino el contexto en que se da la reforma.
El caso Higui nos quema las manos

Higui está presa porque la sociedad argentina legitima la violación correctiva al no tipificarla como delito. La mayoría de las lesbianas, cuando las abusan para sacarles lo tortillera, no conocen el concepto de “violación correctiva” y no saben que pueden apoyarse en otras lesbianas para defenderse. No es que los violadores correctivos necesariamente vayan a detenerse porque el Código lo prohíba, pero su status social cambiaría. También saldrían a la luz los prolegómenos de los abusos correctivos. Y quizá se abriría un debate en los medios de comunicación.

El caso de Higui plantea la legítima defensa frente a la violación correctiva. La defensa, a cargo de la abogada Raquel Hermida Leyenda, reúne elementos para probarla y sentar jurisprudencia.

Por el momento, a Higui solo pueden visitarla en el destacamento femenino de San Martín, familiares directos (madre y hermanas) y la abogada defensora.

El 5 de abril le realizaron la última pericial psiquiátrica y psicológica, donde consta que el padecimiento que vivió coincide con los hechos que declaró. Sin embargo la pericia a las prendas íntimas no será confiable, porque no está garantizada la cadena de custodia. Dentro de un mes, la abogada defensora pedirá la morigeración de la prisión preventiva, para que Higui pueda esperar el juicio en libertad. Pero resta aún un informe psicológico conjunto entre la asesoría pericial de San Martín y la perito de parte, Alicia Castro, de Red de Contención.

La defensa de Higui plantea que mató en ejercicio de la legítima defensa. Y que el agresor cometió antes el delito de abuso sexual agravado por acceso carnal, en grado de tentativa. Si este planteo tiene éxito, sentará jurisprudencia la legítima defensa para casos de violación correctiva contra lesbianas.

Pero la gran novedad del caso es que la abogada Raquel Hermida Leyenda planteará, además, la necesidad de reformar el artículo 119 del Código Penal, para incluir la figura del abuso sexual correctivo. Hasta ahora nadie en la Argentina había planteado legalmente el problema desde este punto de vista. La situación que desde un primer momento se planteó para Higui, en el momento en que la detuvieron, parece estar señalando este vacío legal.

El caso de Higui no es comparable a otros casos de abuso sexual donde las víctimas son mujeres heterosexuales. No se trata de una doble victimización como mujer y como lesbiana sino de un encuadre diferente. Un encuadre que hará que la violación correctiva sea nombrada y puesta sobre el tapete. Un paso para lograr que la sociedad condene este dispositivo de disciplinamiento aplicado a las lesbianas.

Perfil de un nuevo actor político

Desde un ataque a Siria hasta un ataque a los maestros. - ¿Podría el mundo estar en presencia de un nuevo actor político? – El nuevo perfil de jefes y colaboradores causa que las personas que lo poseen pierdan conciencia de la importancia de cumplir con las normas internacionales y sociales, como leyes o derechos individuales. Por ejemplo podrían desconocer a la ONU o usar legalmente un DNU (Decretos De Necesidad y Urgencia) aunque en forma inapropiada, para intentar nombrar ministros en la Suprema Corte, salteando el tratamiento parlamentario.

Para este nuevo actor político las políticas antisociales las leyes y reglas que ya están establecidas carecen de importancia, por tal motivo van en contra de ellas sin ruborizarse. Parecería que este nuevo funcionario publico antisocial está totalmente consciente de que las acciones que lleva a cabo no son caritativas, saben que lo que están haciendo está mal, como asesinar niños y ancianos en un bombardeo, sin embargo sus impulsos los motivan a continuar. Entre las características más comunes se observa la ausencia de remordimiento, y una autoestima distorsionada “soy el mejor construyendo muros”, “soy un exitoso de la vida”, “el mejor equipo de los últimos 50 años”, “me pondría un ocho”. Sus supuestos incluyen también la deshumanización. El egocentrismo expresado en “prestar aviones propios para que se vayan del país aquellos a quienes no les gusta…”, “organizar turismo de vacaciones”, la megalomanía de “visitar la realeza europea”, las remodelaciones, compras de avión presidencial, compra de armamentos para una guerra, la falta de responsabilidad hacia países signatarios de acuerdos internacionales, endeudamiento a ritmos descomunales, excesos de hedonismo, altos niveles de impulsividad, y fuerte excitación por experimentar poder. Dentro de las características, se encuentra el aislamiento decisional de un grupúsculo, con tendencia a evadir o evitar ciertos sectores sociales, lubricando con cuentos imposibles de disimular a través de “un viaje en colectivo”, “toques de timbre” preparados, “mateada” con mate propio, etcétera. Todo esto ni siquiera es demagogia, solo aspira a palear el sufrimiento por la crítica y el rechazo de buena parte de la sociedad, que suponen, conspira contra ellos. Una lucha constante para expandirse a las relaciones sociales de plástico, con acciones en las redes sociales. Resultas de esto, con solo 25.000 personas en el obelisco se envalentonan. No registran que despiertan deseos escalofriantes de empatías malsanas. En cualquier país con un millón de habitantes hay 25.000 apasionados inestables ex caceroleros (25.000/45.000.000 = 0.5% de la población), cualquier equipo del Nacional B tiene ese número de hinchas. Los ejecutivos de esta nueva clase pueden ser peligrosos, muchos instalados presentan un comportamiento facineroso, otros organizan cultos oscuros y la verdad es que hacen mucho daño. Recuerde las recientes reivindicaciones del Ku Klux Klan (KKK) y algunas expresiones fascistas de pseudo periodistas: “era hora que los caguen a palo a esos negros de mierda”.

Existen lugares comunes, tomemos nota: básicamente, muestran falta de remordimiento al perjudicar a un indefenso mexicano o jubilado, sienten apego a los DNU en EE.UU. como en Argentina, y todos dicen mentiras con frecuencia. Establecen que tienen todo el derecho de hacer las cosas que se les de la gana. Manifiestan que sus creencias son la autoridad absoluta, y menosprecian las convicciones de los demás.

Si como vimos el viernes y el domingo en la Argentina, no tienen reparos en reprimir sus impugnaciones emocionales contra la protesta, o por desasosiego suelen atacar a otros políticos, y responden a la ligera cuestiones profundas, también pueden hacer cosas arriesgadas sin evaluar las posibles repercusiones como quitar intentar suprimir el Obama Care, o medicamentos oncológicos o subsidios eléctricos a un niño electro-dependiente respiratorio.

Debido a su tendencia a burlarse de las conformidades que hacen a una sociedad, pueden tener antecedentes penales o de incumplimiento comercial si son hombres de negocios. Un informe “VERAZ” real, nos haría huir espantados de muchos de ellos. Llegan ministros que pueden haber sido estafadores sobreseídos por una justicia anómala, o lavadores de dinero, secretarios de estado coimeros intermediarios, testaferros, y mentirosos profesionales, creadores de fabulas y elaboradores de frases extravagantes y falsas. Sin embargo son capaces de hacer que estas mentiras suenen convincentes entre la gente ingenua. Son muy buenos para convencer a sus amigos y compinches para hacer lo que ellos quieren, ya sea a través de la seducción (te nombro Vice presidente de EE.UU. o embajador en EE.UU.), interés (de todo tipo, licitaciones, concesiones, publicidad), o medios agresivos (aprietes a extranjeros, empresarios, políticos, sindicalistas). Como resultado, los que les acompañan se convierten en la pandilla de trabajo, haciendo todo lo que quiere “el jefe”. Esta gente no experimenta culpa o vergüenza por errores y no siente arrepentimiento cuando hace algo que daña. Es indiferente, racionaliza sus maniobras y son manipuladores. Pueden dominar a las personas de su alrededor, desde su posición de liderazgo. Por más que disimulen, lucen incapaces de amar al pueblo. Si bien algunos tendrán a un grupo pequeño de personas por las que parecen preocuparse, les resulta difícil sentir emociones. De todos modos, desean la aprobación del ciudadano e incluso pueden sentirse con el derecho a tenerla.

Antes de confrontarlos, recuérdese que son defensivos, irritables y violentos por naturaleza, sobretodo si se les señalan cosas específicas que lo sulfuren.

En resumen, los perfiles de este nuevo actor comprende: menosprecio por las leyes, desprecio por las convenciones sociales y por los derechos adquiridos por la ciudadanía. Oficialmente tienen estudios-algunos solo posee un titulo de grado, el que tiene un postgrado lo tiene en ciencias de la administración o economía cuantitativa-, pero son estrechamente incultos- tienen considerablemente poca lectura- y, desde ayer téngase presente que son incapaces de sentir arrepentimiento por el perjuicio que forjan con sus conductas violentas. No hay disculpas.

Si los números macroeconómicos no cierran, y la verdad es que nos desbordan las malas noticias fiscales, prepárense para ver lo que viene con tal de hacer que los números cierren.

¿De verdad quiere usted salvar vidas humanas?

Señor, presidente, ¿por qué comenzó usted tan temprano? ¿Cuál es la urgencia? Sí, ya sabemos, la edad y todo eso, pero ¿no era que iba a hacer las cosas diferente? No, no me refiero solo a Siria. El mes pasado su ejército bombardeó Mosul y murieron casi doscientas personas. El mundo apenas se conmovió, pero muchos niños murieron en ese ataque. Sí, ya sé que ustedes no tenían intención de matar ningún niño inocente. Tal vez su colega, ese otro enamorado del poder que preside Siria tampoco quería matar niños. Será malo pero no tan estúpido. Su objetivo era el mismo que el de ustedes: los terroristas del Estado Islámico. Pero a ellos (si fueron ellos, claro) no les importó que entre las cincuenta o sesenta víctimas hubiesen niños, como no les importó a ustedes en Mosul. ¿Sabía que los pobres también tienen niños? Hasta en la base militar que acaba usted de bombardear en Siria murieron niños. Cierto, no tantos, y probablemente eran hijos de militares. Pero niños al fin, ¿no?

Su portavoz ha dicho que ni Hitler usó armas químicas como el dictador de Siria. Eran las preferidas de Churchill, ¿recuerda? No, no lo sabe. Supongo que al menos sabrá que ustedes las usaron sistemáticamente en Vietnam, por mencionar un solo caso. ¿No? El famoso Agente Naranja no se llamó así por el color de su pelo. No murieron cincuenta ni cien personas. Probablemente murieron un millón de personas y otro millón nació y sigue naciendo con malformaciones. Bueno, supongamos que los malditos profesores exageran las cifras. Digamos que solo murieron mil o dos mil, para no ofender a nadie.

¿Pero usted? ¿No era que iba a hacer las cosas diferentes? No, yo no. No soy tan ingenuo. Yo no le creo a ningún político, ni al más malo. Es un defecto que me quedó de la dictadura militar en la que crecí. Lo sé, lo sé. Todos dicen lo mismo antes de ganar las elecciones. Pero uno tampoco puede dejar de anotarlo. Faltaba más, que además de acusarnos de radicales peligrosos por usar palabras y no armas ni dinero, además nos dedicáramos al silencio cómplice.

No hace mucho, usted dijo que la guerra en Irak había sido producto de mentiras. Cuando nosotros lo dijimos antes de que se lanzara esa aventurita, resulta que éramos infantiles, poetas desvinculados de la realidad. Claro, porque un billonario como usted sí sabe lo qué es la realidad… Luego, como siempre, la verdad se supo cuando ya no importaba. Ahora que es prácticamente imposible ocultar la verdad, la solución es que no importe en ningún momento.

Vayamos a lo que importa. ¿Es usted realmente honesto sobre sus intenciones de salvar vidas alrededor del mundo, vidas de inocentes como conmovedoramente dijo antes de bombardear Siria? ¿De verdad? Por favor, dígamelo con la mano en el pecho. ¿Sí? Bueno, ¿entonces, por qué no bombardea el mundo con alimentos, con medicinas, con libros, en lugar de arrojar doscientos millones de dólares diarios solo en bombas, como se ha venido haciendo desde hace ya muchos años? De esa forma ahorrará usted millones. Millones de vidas y millones de dólares.

Claro, la seguridad nacional y todo eso. Siempre habrá gente que insista en lo mismo. No le conviene a la seguridad nacional alimentar a los enemigos. Los que gritan este tipo de obviedades son los mismos que han creado gran parte del problema, sino todo el problema. Pero considere por un segundo que los enemigos se crean por millones cada vez que una bomba que cuesta un millón de dólares cae sobre un grupo de casas que no llegan siquiera a la cuarta parte de ese valor, cargada de buenas intenciones pero matando inocentes como resultado tradicional e inevitable. ¿Qué libertades perdieron ustedes cuando fueron derrotados en Vietnam, aparte de millones de dólares y millones de vidas humanas? ¿O el mundo está mejor hoy que antes de la invasión a Irak? ¿Estamos mejor luego de trillones de dólares invertidos en guerras que han dejado millones de muertos? ¿Está usted mejor? ¿Se siente usted hoy más seguro que antes? Qué pregunta tonta, ¿no? Tal vez usted sí, pero no el resto. Entonces ¿es por eso que usted también insiste con un método tan absurdo?

Claro, hay que vender, la economía debe ser reactivada, debe crecer sin pausa o todo se va al diablo. ¿Pero qué es lo que se iría al diablo? ¿Los buenos negocios? Sí, obvio, la muerte es un gran negocio desde hace siglos. Pero es probable que la vida sea un mejor negocio, no a corto plazo, sino a largo plazo. Imagine todos esos miserables sobreviviendo en esos países tan horribles que ustedes suelen bombardear de vez en cuando, en lugar de hambrientos y moribundos tendrían algo de dinero para comprar sus cachivaches. Es más, muchos de ellos ni vendrían a joder a estos países tan pulcros y bien organizados y muchos menos tendrían el concepto que tienen de ustedes, los salvaguardas de la libertad y la civilización.

¿No sabe usted que en toda sociedad, en toda la historia, la tercera ley de Newton se aplica mejor que a los cuerpos inertes? ¿Cómo? ¿Que le gustaron las dos últimas palabras? ¿Pero, en serio, se acuerda de la tercera ley de Newton? Toda acción produce una reacción. Usted no puede jugar al ta-te-ti sin siquiera considerar que el otro también juega. Usted no puede orinar sobre México y pensar que los mexicanos lo van a recibir como agua bendita. Lo mismo cuando cree que ganar significa aplastar o marginar a otros seres humanos. Eso que usted confunde con la competencia, como buen zar de los negocios.

¿Cuál es la próxima aventura, Sr. Presidente? ¿Asia? ¿África? ¿América latina? ¿Los hielos antes eternos del Ártico y del Antártico? Porque de eso estamos seguros, Sr. Presidente. Habrá muchas otras nuevas aventuras y muchos más muertos. No, no, sus hijos no. Bueno, no creo. Los hijos de los otros, de esa gente que ni siquiera parece gente. Porque no se vaya a creer, como todos los políticos se creen, que usted va a hacer algo diferente. La sangre no lo va a sacar de su puesto sino todo lo contrario. Sólo la próxima crisis económica pondrá en duda sus capacidades éticas y morales.

Mientras tanto, diviértase, porque, salve, Cesar, los que van a morir te saludan.

Los ricos no piden permiso

Los uniformados bonaerenses que entraron al comedor "Cartoneritos" de Villa Caraza, tampoco. Pensaba trazar estas líneas sobre las breves palabras que me regaló Laura Zaracho, la cocinera que perdió a su bebé tras la represión policial. Corrijo: no perdió su bebé, se lo sacaron a palos y balas.

Los ricos no piden permiso. Los uniformados bonaerenses que entraron al comedor "Cartoneritos" de Villa Caraza, tampoco. Pensaba trazar estas líneas sobre las breves palabras que me regaló Laura Zaracho, la cocinera que perdió a su bebé tras la represión policial. Corrijo: no perdió su bebé, se lo sacaron a palos y balas. Ella lo explicó mejor. "Me robaron mi primer embarazo", comentó la joven a "La Garganta Poderosa".

Contacté a Juan Grabois buscando la voz de Laura. Pedí permiso. Todavía con la página en blanco vi a maestros y gremialistas ser atacados por la Infantería porteña. "En este país ni se puede escribir", pensé, obligado otra vez a cambiar de tema. Es que iba a hablar de Laura también, cuando se desató la brutalidad innecesaria, proselitista, para el show, en el corte de la Panamericana el día del paro. Iba a hablar de Laura, después, cuando me crucé con mil (sí, mil) efectivos con armas largas, perros, arietes y motosierras en la planta de AGR el viernes.

Iba a hablar de Laura el sábado, pero me asoló la noticia de Micaela, bien asesinada, según pude leer, por sus actividades sociales y sus preferencias políticas.

Me dice Laura: "Entraron a romper todo. Había chicos comiendo. Por proteger a uno de ellos, un policía me empujó al piso. Estuvieron a los tiros, no les importó nada. Golpearon a todas mis compañeras. Y tiraron gas pimienta sobre la comida de los pibes". Freno. Quiero seguir, quiero gritar que porque hay vidas y vidas hay muertes y muertes, quiero escupir de rabia sobre todas las páginas y pantallas que multiplican el dolor de unos y callan el de otros. Pero freno.

Y escucho al papá de Micaela que, sin guardapolvo blanco, enseña el camino. Desaconseja la "justicia por mano propia" (para desazón de varios colegas y editorialistas). Y aporta la fórmula correcta, la luz entre la niebla. Con el corazón roto promete que "vamos a vivir para tratar de lograr una sociedad más justa, como pretendía Micaela; el dolor tiene que servir para cambiar la sociedad". Ahí está el contexto de todos los textos, me digo. Porque regreso a la voz de Laura. Y escucho que jura que "voy a seguir yendo al comedor, todo por los chicos que lo necesitan".

Nombro a Laura, nombro a Micaela. Nombro a Claudia Ovejero, van 20 días y todavía no sabemos qué bala la mató en medio de un operativo policial en la Boca. (No saberlo es, tal vez, adivinarlo y no equivocarse). Nombro a la "resistencia a la autoridad", el flamante ardid al que los uniformados recurren para llevarse de los pelos a todo aquél que quieran. La memoria, si voraz y violenta, es una materia exquisita. Osvaldo Soriano sí que sabía lo que hacer con sus palabras. Que las nuestras sirvan para dejar constancia, para no ser cómplices, para contagiar esperanza.

Toda la historia

Quienes opinan que es necesario conocer toda la historia para hacer verdadera justicia sobre lo que significó la dictadura militar genocida tienen razón. En realidad, siempre es necesario conocer toda la historia, el contexto político y social que determina lo que ocurre en un país. Mucho más cuando se trata de episodios trágicos como los que sucedieron después de 1976.

Un historiador podrá remontarse a los albores de nuestra historia para ir encontrando pistas, coincidencia y contradicciones de nuestro tránsito como país constituido. Yo no soy historiador pero como argentino contemporáneo tengo, al menos, un punto de inflexión. Con día y hora: las 12.30 del 16 de junio de 1955. Todos lo saben. Aviones militares de la Marina de Guerra bombardearon la Plaza de Mayo, concurrida por civiles como cualquier día de semana hábil. El propósito fue matar a Perón. No lo lograron, pero asesinaron a hombres, mujeres, niños y niñas en cifras nunca precisadas. Se habla de 300 muertos.

A ver si lo ponemos en claro: ciudadanos argentinos arrojaron bombas sobre otros ciudadanos argentinos inocentes y desprevenidos. No había una guerra, no gobernaba una dictadura. El peronismo había sido elegido por amplia mayoría en elecciones limpias y seguía teniendo apoyo de, por lo menos, la mitad de los habitantes de este suelo. Gobierno democrático y de mayorías. Respondieron con bombas contra la población civil.

Pero ahí no terminó la historia. Tres meses después, mediante un alzamiento militar lograron desplazar al gobierno de Perón. El jefe del golpe, general Lonardi, lanzó un mensaje conciliador: “ni vencedores ni vencidos”. Duró poco. Un militar Aramburu y un marino, Rojas, se encaramaron en el poder y lanzaron una feroz persecución al peronismo: llegaron a prohibir cualquier palabra que hiciera referencia a Perón y al peronismo. Metieron presos a centenares de funcionarios y dirigentes del gobierno derrocado, fusilaron a militares y civiles; anularon las leyes sindicales y sociales y… ¡profanaron el cadáver de Eva Perón!, la mujer idolatrada por buena parte de los argentinos –especialmente los mas pobres– y hoy reconocida como una de las figuras más emblemáticas de la historia argentina. Ultrajaron el cuerpo, los escondieron en lugares inverosímiles y terminaron “piadosamente” sepultándolo con nombre falso en un cementero de Milán.

La persecución del peronismo duró 18 años. Otros militares intentaron encontrar una salida que se pareciera a la democracia, es decir sin el peronismo. Primero Frondizi y después Illia fueron expulsados del poder antes de cumplir sus mandatos. Finalmente, prohibieron que Perón se presentara como candidato a las elecciones de 1973.

Ahora, digo yo: ¿qué más hacía falta para que surgieran focos de resistencia popular, incluso violentos? ¿Cómo no iba a crecer la convicción de que la única forma de alcanzar una democracia real era mediante la lucha armada?. Eran tiempos en que los vientos internacionales, inspirados en la Revolución Cubana, estimulaban a muchos jóvenes a tomar el fusil.

Podrá decirse que la estrategia, por lo menos en la Argentina, no era la adecuada. Podrá reprochárseles que hayan caído en actitudes omnipotentes y brotes militaristas. Pero eran jóvenes que lucharon por un país mejor y muchos de ellos dieron la vida.

Tienen razón los negacionistas. Hay que conocer toda la historia.

Los gritos


Richard tenía dos años. Y Floreal quince. Al primero se lo puede ver con un grupo de niñas y niños al costado de las vías de un tren. Está destrozado. Los mocos, las lágrimas, los gritos y los rulos rubios son un pegajoso engrudo de sufrimiento. Es la mañana del 7 de agosto de 1942 en Pithiviers y recién despegaron a Richard de los brazos de su madre, Esther Horonczyk de Frankel. Esther patalea, insulta, suplica por Richard, pero los uniformados franceses la depositan brutalmente en un tren. Esther, en la más nublada desesperación, garabatea una carta que desliza por las hendijas del vagón de carga con la esperanza de que algún familiar, conocido o alma solidaria pueda seguir el rastro de su pequeño hijo de dos años. La carta vuela. Es el mensaje dentro de una botella lanzado a un océano de miedo y odio: “Me han subido al tren. Y no sé que ha sido de mi Richard. Él está todavía en Pithiviers. ¡Salvad a mi niño, a mi bebé inocente! ¡Cómo estará llorando! Nuestro sufrimiento no es nada. Salvad a mi Richard, a mi pequeño querido. Yo no puedo escribir. Mi corazón, mi Richard, mi vida, está lejos, y nadie le está protegiendo, a mi pequeño de dos años. ¡Morir, deprisa, oh niño mío! Devolvedme a mi Richard. Esther”. Las dos últimas frases de la carta que hoy se exhibe en el museo de Yad Vashem, son la evidencia exasperada de dos formas complementarias de la agonía: el ruego del rápido final y la vuelta al abrazo originario con el hijo. 

La redada que detuvo previamente a 14 mil judíos en el velódromo de invierno del centro parisino fue una operación solicitada por las SS y ejecutada por los organismos de seguridad franceses el 16 y 17 de julio de 1942, aunque Marine Le Pen, en estos días de campaña electoral, pretende negarlo. Cuando los camiones de la policía se detienen en la puerta de la casa de los Frenkel, su abuelo materno, Simón, ruega ante los uniformados que sustituyan a Richard por él. Se ofrece a ser trasladado en vez de su nieto argumentando que puede trabajar gratis para sus captores. Sus plegarias no son escuchadas: Simón queda tirado en el piso después de ser empujado por un gendarme, mientras Esther y Richard inician su viaje hacia Pithiviers.

Luego de ser separado de su madre, Richard comparte el trayecto al “Lager” en el “transporte 31” con otros 171 niños que, después de una corta estadía en Drancy, serán gaseados en Auschwitz la segunda semana de agosto de 1942. El cuerpito de Richard Frankel, el de los rulos rubios, carece de tumba. Sin embargo, existen fuentes confiables que afirman que el cielo de Europa alberga aún hoy infinitas partículas del millón y medio de niños, menores de diez años –entre ellos Richard– exterminados con el objetivo de hacer desaparecer de la vida a judíos, gitanos, comunistas, gays, testigos de Jehová y discapacitados.

Floreal Edgardo Avellaneda tiene quince años, está en su casa durmiendo, en Munro, en el conurbano bonaerense. Es el 15 de abril de 1976 a la madrugada. Un grupo de tareas rompe la puerta y entra a los tiros. Su padre logra escapar en el medio de la balacera. A su madre, Iris Pereyra, y al adolescente los golpean y los trasladan a un centro clandestino de detención controlado por el general Santiago Omar Riveros y su jefe de inteligencia Fernando Verplatzen. El “Negrito” es torturado en la comisaría de Villa Martelli y en Campo de Mayo para obtener información sobre el paradero de su padre que había sido delegado gremial de la empresa TENSA. 

Los cumpleaños de Floreal y de Richard estuvieron rodeados por la crueldad de sus captores, a quienes hoy se pretende edulcorar con editoriales y alocuciones banalizadoras y/o negacionistas. Tanto Le Pen en Francia o Esteban Bullrich y Claudio Avruj en nuestro país son algunos de los encargados de apaciguar la imagen de los genocidas que fueron capaces de asesinar niños. Quienes detuvieron a Richard y a Esther fueron gendarmes franceses y militares alemanes nazis. Y quienes torturaron a Floreal y a su madre, son sus vernáculas versiones argentinas. Quienes hoy buscan matizar sus acciones criminales no solo pretenden avalar una prisión domiciliaria. Intentan invisibilizar sus responsabilidades genocidas. 

Richard, nació en Paris el 20 de junio de 1940. Cumplió su segundo año de vida en el periodo que su padre, Nissán, fue trasladado a Auschwitz. El “Negrito” había nacido el 14 de mayo de 1962 y en la semana que cumplía 16 apareció muerto en las costas de Montevideo con señales de haber sido torturado, empalado y desnucado. Richard y Floreal escucharon a sus madres, por última vez, con alaridos atormentados. Esther en Pithiviers e Iris en la Comisaria de Villa Martelli quedaron paralizadas después de esos desgarradores lamentos. Si esos gritos no llegan hoy hasta nosotros, es que no pudimos –y quizás ya no podremos jamás–, considerarnos sujetos pasibles de ser considerados dignos.

Triaca y los choris

Cristina Fernández de Kirchner no pasó por alto la reunión que el grupo de sindicatos del transporte, nucleados en la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), mantuvo con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Se valió de la crónica que realizó PáginaI12 del encuentro y con ironía (que incluyó emoticones) criticó a los funcionarios a través de las redes sociales. Triaca vio la oportunidad para apuntalar la política de polarización que lleva adelante el macrismo y le respondió a la ex presidenta.

CFK primero recurrió a Twitter y después replicó lo mismo en Telegram. En rigor, la ex mandataria citó varios párrafos de la nota que acompañó con el enlace a la web de este diario. Recurrió a emoticones para afianzar su crítica como cuando Triaca dijo que el encuentro había sido positivo y, sobre todo, la definición del ministro cuando con los sindicalistas hablaron de las paritarias del sector: “Tratemos de pedir lo menos posible”, según reconoció el secretario general de Aeronavegantes, Juan Pablo Brey.

Pero las paritarias no fue, según los participantes del encuentro, el tema principal sino el impacto del Impuesto a las Ganancias sobre los trabajadores de estos gremios. Las horas extras entre los afiliados de la CATT es moneda corriente y, por lo tanto, eso impacta en el impuesto y de allí la queja gremial.

La reunión se hizo con un asado de por medio en la sede de La Fraternidad. Omar Maturano, a la sazón el ferroviario dueño de casa, fue quien hizo un comentario sobre la inexistencia de choripanes en el menú que los comensales festejaron. CFK lo resaltó en sus comentarios y lo más sorpresivo fue que esa referencia llevó a Triaca a usar su cuenta de Twitter para contestar: “Algunos repartieron muchos choris, pero no hicieron nada por Ganancias en 12 años.”

La réplica del ministro vale una aclaración. Si bien es cierto que la modificación de Ganancias a través de una ley se realizó en diciembre pasado, también es verdad que se llegó a esa norma no por decisión del gobierno nacional sino por la presión de los gremios y los bloques de la oposición.

Obviando esa aclaración, Triaca insistió y escribió otro tuit donde dijo que “este gobierno puso la discusión sobre la mesa, y envió al Congreso un proyecto que subió el MNI (Mínimo No Imponible)”.

La ex presidenta también se refirió a la coincidencia del encuentro con la afirmación del jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien el miércoles dijo que luego del paro general el Gobierno había desistido de mantener reuniones con el Consejo Directivo de la CGT y se concentrará en reuniones sectoriales.”Voceros de los sindicalistas aseguraron que el asado no formó parte de la metodología que quiere aplicar el gobierno nacional. Ajá”, escribió Cristina.

El otro detalle del encuentro sindical con Triaca y que llamó la atención de la ex presidenta fue la promesa ministerial de realizar mesas de diálogo para avanzar en una reforma del Impuesto a las Ganancias y, sobre todo, remarcó la respuesta de los sindicalistas: “Si ustedes nos ayudan, entonces nosotros los ayudamos”. Tiene sentido esta intención del Gobierno de mantener una buena relación con la CATT porque en caso de un nuevo paro la participación de este sector le asegura a la CGT una alta efectividad de la medida de fuerza.

En el asado estuvieron, además de Triaca, Brey y Maturano, estuvieron el titular de la AFIP, Alberto Abad; el triunviro de la CGT, Juan Carlos Schmid; el camionero Omar Pérez; y los colectiveros Roberto Fernández y Mario Caligari.