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11 jul. 2016

Fidel, bolivariano y martiano

Dentro de un mes y días Fidel Alejandro Castro Ruz (Birán, Holguín, Cuba, 13/8/ 1926) cumplirá 90 años. Imposible en este espacio ni siquiera enumerar la diversidad de disciplinas e importantes epopeyas revolucionarias en que ha descollado. Por eso, aunque lejos de agotar el tema, me centraré en su pensamiento latinoamericanista, su irreductible solidaridad con la liberación de América Latina y el Caribe y con el logro de su unidad e integración.

A los 21 años, Fidel, miembro del Comité Universitario pro Liberación de Santo Domingo, tomó parte en la frustrada expedición antitrujillista de Cayo Confites (1947). Un año después, en el bogotazo, se puso, arma en mano, al lado de los seguidores de Jorge Eliécer Gaitán. Estaba a la sazón en la capital colombiana entregado a la organización de un congreso estudiantil continental, que se pronunciaría por la independencia de Puerto Rico, la devolución a Panamá por Estados Unidos de la zona del canal, la reintegración de Las Malvinas a Argentina y contra las dictaduras militares al sur del río Bravo, especialmente contra la de Trujillo en República Dominicana. El joven cubano había ganado el liderazgo del comité organizador de la reunión estudiantil, contrapuesta a la IX Conferencia Panamericana, que crearía la nefasta OEA y adoptaría instrumentos de subordinación al vecino del norte para lo que contaría, entre otras, con la complicidad incondicional de los representantes de los gobiernos dictatoriales que había impuesto en la región.

Hecho simbólico, la OEA, bajo enormes presiones y otras mañas de Washington, expulsó de su seno a la Cuba revolucionaria (Punta del Este, Uruguay, 1962) y, al paso de unas décadas, el clamor unánime de los gobiernos latino-caribeños (San Pedro Sula, Honduras, 2009), hizo revertir esa medida.

La Habana ha reiterado que no regresará a la OEA –sería un despropósito–, pero ello no niega la gran carga política de reconocimiento a la dignidad de Cuba, encabezada por Fidel, entrañada en aquella decisión.

Fue precisamente la exclusión de la isla del organismo la que dio pie a que el entonces primer ministro sometiera la Segunda Declaración de La Habana (1962) a la aprobación –clamorosa– de la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba. Un documento esencial en la historia de nuestros pueblos, que da continuidad a la Carta de Jamaica (1815), de Simón Bolívar y al ensayo Nuestra América (1891), de José Martí.

Allí se postula: "Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de 200 millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino, y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo entero".

Discípulo dedicado y consecuente de Bolívar y Martí, ese concepto de fraternidad y unión nuestroamericana ha formado parte del núcleo principal del pensamiento político de Fidel desde aquellos tempranos días de Cayo Confites y el bogotazo.

La revolución cubana, cuya honda repercusión planetaria es indiscutible, desencadenó un ciclo de luchas populares, revolucionarias y por la unidad e integración de América Latina y el Caribe que no ha concluido, ni concluirá en el futuro previsible. "Cuando hablamos de humanidad pensamos, en primer término, en nuestros hermanos latinoamericanos y caribeños, a los que no olvidamos nunca, y después, el resto de esa humanidad que habita nuestro planeta", ha dicho el comandante. Inspirada por él, Cuba ha sido siempre solidaria con las luchas de todos los pueblos de la Tierra y, en particular, con las de nuestra región.

En ella apoyó las luchas de masas y, cuando fue menester, dio, a quienes escogieron la vía armada, toda su solidaridad y la sangre de algunos de sus mejores hijos. Extendió su mano amiga a los militares patriotas, desde Turcios Lima en Guatemala, pasando por Caamaño en la resistencia dominicana contra la invasión yanqui, al gobierno nacionalista de Velasco Alvarado en Perú y a la lucha de los panameños, con Omar Torrijos al frente, por la devolución del canal.

Desafiando al descomunal plan de Washington para derrocarlo, Fidel y toda Cuba brindaron un respaldo extraordinario al gobierno de la Unidad Popular del presidente Salvador Allende, amigo entrañable, en el primer experimento de liberación nacional y socialista por vía política en nuestra América.

De aquella experiencia concluiría: ni pueblo sin armas, ni armas sin pueblo.

“La palabra independencia no es la palabra más agradable para este gobierno”

Gustavo Sylvestre entrevista a Felipe Pigna. Una conversación sobre independencia y coraje mientras el gobierno pide “perdón” a empresarios
españoles. Y una propuesta: celebrar.

Hay poco clima de bicentenario no sé si vos notas lo mismo.

Lo noto con mucha tristeza. Para la gente del interior del país la gran fecha siempre fue el 9 de julio, se sienten partícipes. El 25 de mayo fue una fecha más local quizás, muy importante porque fue el inicio de algo, pero el 9 de julio es el 9 de julio. Un hecho de gran coraje con un contexto tremendamente desfavorable. Cuando declaramos la independencia estábamos muy solitos, habían sido derrotados todos los resistentes al imperio español, habían caído de Centroamérica para abajo. Bolívar había sido derrotado, estaba esperando lo que pasaba en el sur, qué iba a hacer San Martín para lanzar su contraofensiva. Fue un hecho de coraje, recordemos que Tucumán estaba bajo toque de queda, era una zona de combate. Es una pena pero es coherente, es muy coherente, la palabra independencia quizás no es la palabra más agradable para este gobierno.

Me causa mucha indignación sobre todo cuando hay un acompañamiento mediático desde algunos medios que en lugar de rescatar este festejo, que como decís vos debería ser de nivel, dicen bueno se gastó mucho más, ahora va a haber austeridad ¿De qué austeridad estamos hablando? ¿De olvidarnos de lo esencial de nuestras raíces?

No creo que sea casual, tiene que ver con cierta coherencia discursiva.

Volver a instalar en la gente la palabra independencia, en estos momentos en que le vamos a pedir disculpas a los españoles, evidentemente no es lo mejor.

Yo creo que, bien como decías vos, hay que festejar en cada ciudad. Recorro mucho el país y es muy lindo ver como en las ciudades se preparan festejos, los intendentes, la gente de los consejos, de la sociedades de fomento, clubes, eso es lo lindo.

Mañana en San Antonio de Areco hay un festejo todo el día, popular, hay que refugiarse en esos lugares.

Que no nos quiten la alegría.

Que no nos quiten la alegría de ser argentinos

Exactamente, hay que resistir también en eso, no caer en esa amargura que ya tenemos porque no hay muchos motivos para festejar. Pero sí hay que festejar nuestra identidad que nos constituye como ciudadanos argentinos. No hay que caer en esa oleada de mal humor que nos proponen todos los días.


¿Por qué costó tanto declarar la Independencia? Del 25 de mayo de 1810, cuando se produce el primer gobierno patrio, hasta el 9 de julio, 6 años pasaron.

Hubo ahí una muy fuerte influencia británica. En ese momento Gran Bretaña era aliada de España y obviamente tenía una gran influencia sobre esos gobiernos que fueron bastante conservadores. Después de la derrota de Moreno, desde la Junta Grande en adelante, los gobiernos bastante vinculados a Gran Bretaña obedecen ese mandato de no caer en la tentación de proclamar la independencia con la idea inglesa de que estarían complicando a uno de sus principales aliados en la lucha contra Napoleón. Esto se obedece hasta el momento en que cae Napoleón en 1815, ahí hay que tomar una decisión. Nuestro director supremo, que era la autoridad máxima en ese momento, Carlos de Alvear, decide entregarse, decide por un lado empezar a pedir disculpas a España y por otro lado ofrecer estas provincias al protectorado de Gran Bretaña. Manda un enviado, Manuel José García, a Río de Janeiro a ver al embajador inglés y le propone que seamos una colonia. Esa famosa carta en donde dice: “estas provincias se abandonan a la voluntad de su majestad británica”. Esto provoca un verdadero escándalo y no hay más alternativa: se subleva el ejercito de los Andes, se subleva el ejército del Norte, Alvear tiene que renunciar no sin antes exiliarse en Río, entregarle todos nuestros circuitos militares al embajador español y volver a pedir disculpas y decir que estuvo muy equivocado. Ya no hay manera de pararlo, los patriotas Belgrano, Güemes, San Martín, exigen la convocatoria al Congreso. No puede ser en Buenos Aires porque Buenos Aires ya tiene mala fama por el gobierno centralista que había tenido y por eso se elige Tucumán, una especie de señal de decisión, un lugar en zona de combate. Ahí entonces se produce este congreso que es realmente interesante, que por otra parte también hay que celebrar el debate que se dio en ese Congreso. Fue un Congreso político. No nos olvidemos que es un Congreso constituyente, de ahí tenía que salir una constitución. Y hay cosas muy lindas, por ejemplo, San Martín redacta junto a Godoy Cruz, uno de sus diputados cuyanos, el primer proyecto de protección de la industria nacional referido al vino.

El primer proyecto proteccionista en nuestra historia presentado por Godoy Cruz y redactado por San Martín es rechazado por los diputados porteños liberales con un argumento que les va a sonar mucho: dicen que si aprobamos ese proyecto nos aislamos del mundo.

Es 1816 y de alguna manera nos da una señal de lo que vendría.

¿Qué factores económicos inciden para ir contra el deseo de la corona británica?

No había manera de sostener esa situación de limbo, seguíamos siendo algo indefinido, además Inglaterra deja de presionar porque como cayó Napoleón esta ficción de alianza con España carece de sentido, es la propia Inglaterra de alguna manera la que da el visto bueno. Era imposible no tenerla de aliada a Inglaterra para las provincias unidas, para todos aquellos países emergentes en aquel momento era una aliada natural, no había manera de comerciar con el mundo que no fuera a través de Gran Bretaña. De alguna manera lo determinan los hechos externos.

¿Quién fue el que más se la jugó por ese Congreso?

San Martín, él necesitaba por cuestiones lógicas tener el Acta de la Independencia en el verano cuando tenía que cruzar a Chile porque era medio ridículo ir a liberar a un país saliendo de un país que no está liberado. Él es el que más presiona con las cartas que le manda a Godoy Cruz. También Belgrano que participa en el Congreso en carácter de invitado especial y da un discurso muy fuerte. Lo da el 6 de julio y dicen, los presentes que tienen memorias escritas, que fue muy decisivo. Además propone algo muy original que es la monarquía incaica, que no es cualquier inca sino ni más ni menos que el hermano de Tupac Amaru que estaba, en ese momento, preso en España. Era una doble reivindicación a los Incas y por otro lado la rebelión más importante que tuvo América latina que fue la de Tupac. Además, como él dice, ganarse el favor de una zona hostil que era el Alto Perú y la razón que da es muy válida: ya que vamos a coronar un rey por qué un rey español o francés y no un americano.

¿Por qué crees que a Artigas le quitan poder y no participa?

Artigas había hecho un congreso que es el famoso congreso del “Arroyo de la China” en Concepción del Uruguay. Muy importante, no termina de concretarse pero hablan de independencia, de República, la liga de los pueblos libres, y él envía en el ‘15 al nuevo directorio de diputados para hablar de la temática del congreso. Cuando llegan esos diputados son secuestrados por las autoridades porteñas y encerrados en un barco, luego de eso se ordena la invasión a Santa Fe por parte de Viamonte, territorio de los pueblos libres también. Por eso Artigas tomó la decisión, cree que no están dadas las condiciones de enviar diputados. Hoy en día se debate mucho en Uruguay, por historiadores artiguistas, si hizo bien o hizo mal y acuerdan que hizo mal, que se entienden perfectamente las razones pero que hubiera sido muy bueno para todos, uruguayos y argentinos, que hubiera habido una fuerte diputación de los pueblos libres, que hubiera cambiado probablemente el menú de aquel congreso.


 

Bicentenario: Macri y la soberanía nacional

"Los argentinos podemos decir que vivimos una ficción: la de que somos un país plenamente independiente cuando la realidad es la contraria"

“Los argentinos usamos una expresión, atrevida y pintoresca a la vez, cuando nos referimos a personas inescrupulosas: “éste es capaz hasta de vender a la madre”; pero sabemos y sentimos hondamente en el corazón que a la Madre no se la vende, no se la puede vender… y tampoco a la Madre Patria. Celebramos doscientos años de camino de una Patria que, en sus deseos y ansias de hermandad, se proyecta más allá de los límites del país: hacia la Patria Grande, la que soñaron San Martin y Bolívar Esta realidad nos une en una familia de horizontes amplios y lealtad de hermanos. Por esa Patria Grande también rezamos hoy en nuestra celebración: que el Señor la cuide, la haga fuerte, más hermana y la defienda de todo tipo de colonizaciones”. (Carta de Papa Francisco por el Bicentenario)

En la Declaración de la Independencia de España que, vale la aclaración, no hace referencia a la Argentina sino a las Provincias en Sudamérica, lo que marca su impronta ligada a la Patria Grande, se indica que nuestro territorio también es libre de “toda dominación extranjera”. Lamentablemente eso no fue lo que terminó primando, pues el fracaso del Proyecto de la Patria Grande que le permitiera a nuestra región encarar un modelo de desarrollo con justicia social, tuvo como corolario la aparición de una veintena de países que emergen como países dependientes de alguna potencia, en nuestro caso claramente Gran Bretaña.

Ahora esa dominación no es directa sino más bien indirecta, vía la “ocupación” de la estructura económica de modo de expoliar las riquezas y paralizar el desarrollo nacional contrario a los intereses de Gran Bretaña. Raúl Scalabrini Ortiz habla de los dos tipos de políticas que aplican los británicos con nuestro país: una directa y otra indirecta. La primera refiere al conjunto de declaraciones, manifestaciones, documentos (públicos), etc., que indican la cooperación conjunta de ambos países para el bienestar general del pueblo argentino y su nación soberana. Una ficción. Mientras la segunda, lo que se esconde detrás del velo, es la política que pretende a través de la penetración económica dominar nuestro país manteniéndolo en el primitivismo agropecuario. América del Sur como la Granja abastecedora del desarrollo industrial de las potencias, y en ese marco la Argentina productora de materias primas y consumidora del excedente de la producción británica que arruina la propia.

“En la Declaración de la Independencia de España se indica que nuestro territorio también es libre de “toda dominación extranjera”. Lamentablemente eso no fue lo que terminó primando”

Esa política, con sus “idas y vueltas”, fue la que se aplicó en nuestro país (con excepciones, claro, como por ejemplo el caso de Juan Manuel de Rosas), hasta octubre del 45 cuando el subsuelo de la Patria se subleva y emerge el segundo movimiento nacional del siglo XX: el peronismo. Perón sigue la máxima de la Declaración de nuestra independencia, esa idea que enunciamos al principio -“libre de toda dominación extranjera”- y procura que nuestro país avance en una “nueva emancipación” a partir de la nacionalización de la estructura productiva y el impulso del desarrollo industrial a partir de la captación de la Renta Agraria Diferencial que antes solo disfrutaba la oligarquía en viajes, lujos y placeres. En fin, el desarrollo de una Revolución Nacional. La Argentina comienza a dejar atrás la dominación semi-colonial de parte de Gran Bretaña y se ponía en guardia rechazando la norteamericana, por ejemplo negándose a ingresar al Banco Mundial y FMI.

Como sabemos, esa Revolución Nacional queda inconclusa, bombardeos de la población civil mediantes, con el golpe de septiembre del 55. Allí comienza la Argentina a vertebrar su camino a la dominación semi-colonial, ahora principalmente por parte de los Estados Unidos, así salvo el interregno de la vuelta de Perón, su continuación con el proceso de emancipación nacional, y el último periodo de gobiernos nacionales-populares que se corre en cierta medida de la égida del imperialismo (el rechazo al ALCA es la manifestación más clara y contundente), fue ese el camino que siguió nuestro país profundizado a partir de la última dictadura cívico-militar genocida y el modelo neoliberal de los años 90.

Los argentinos, entonces, podemos decir que vivimos una ficción: la de que somos un país plenamente independiente cuando la realidad es la contraria. Gran parte de nuestra riqueza, dada la estructura económica dependiente (sobre la que hace al menos 40 años poco se ha avanzado en el sentido del rompimiento), drena al extranjero. Un país rico en que gran parte de su población vive en la miseria y presenta un aparato productivo atrasado. Asimismo, gran parte también de las decisiones se toman fuera de nuestras fronteras y/o dentro de las mismas pero no según el interés nacional, sino más bien el de las potencias que nos dominan. Jauretche remarca la idea que sobre la estructura dependiente se monta una superestructura cultural de colonización pedagógica que procura hacer invisible esta situación semi-colonial.

“Gran parte de nuestra riqueza, dada la estructura económica dependiente (sobre la que hace al menos 40 años poco se ha avanzado en el sentido del rompimiento), drena al extranjero”

De diciembre pasado a esta parte, el “cambio” viene profundizando a paso acelerado esta dependencia. Retrotraer la Argentina a (al menos) 1910 parece ser el proyecto que ganó las últimas elecciones por escaso margen. Sin que el último proyecto nacional-popular haya emprendido una revolución, la oligarquía sí está llevando a cabo una contrarrevolución con un revanchismo de clase muy fuerte. Vale la aclaración en este punto sobre la no “alternancia democrática” entre dos proyectos nacionales en los países semi-coloniales como el nuestro, pues no existen dos proyectos nacionales, sino uno nacional y otro colonial. En nuestros países, con una cuestión nacional a resolver, tenemos claramente un sector político que “juega” para el interés extranjero.

El gobierno de la Alianza Cambiemos es la manifestación más clara y descarada de esa realidad. Basta ver los ministerios ocupados directamente por los gerentes de las empresas imperialistas que la única intención que abrigan es saquear la riqueza que generamos diariamente los que habitamos el territorio patrio. Nos interesa aquí recorrer algunas de las ideas del actual Presidente y del gobierno en relación a nuestra independencia y dependencia como demostración de lo enunciado.

El desparpajo del Presidente y el desconocimiento de nuestra historia se manifiesta al recordar que siendo Jefe de Gobierno, en conmemoración del 9 de julio, arrancó la respuesta a un periodista diciendo: “siendo el día de la bandera…”. Pero uno podría decir que fue una equivocación, y que era temprano, así que indaguemos un “poco más” en su relación con la soberanía nacional.

En un reportaje reciente con el Diario de los Mitre en su último viaje a Europa se explayó sobre la cuestión del desarrollo y la relación con los países centrales: “El planteo claramente es: ellos tienen serias ventajas en todo lo que es el aparato industrial, fabricación de bienes y servicios. Nosotros tenemos ventajas en el sector agrícola (…) Eso es lo que naturalmente cada región tiene como fortaleza, después en cada lugar se ve sector por sector. En líneas generales es lo que se ve como ventaja comparativa de una región y la otra”. Es decir, claramente la “vieja teoría” de las ventajas comparativas que estalló en mil pedazos con la crisis del 30, y que ningún economista de línea nacional de un país dependiente puede tomar en cuenta.

“Sin que el último proyecto nacional-popular haya emprendido una revolución, la oligarquía sí está llevando a cabo una contrarrevolución con un revanchismo de clase muy fuerte”

Es más ya la había enjuiciado y desestimado Carlos Pellegrini en el contexto de la crisis internacional y de los posteriores debates parlamentarios por los aranceles aduaneros en 1876 durante el gobierno de Avellaneda: “El libre cambio mata a la industria naciente. Los que han defendido ciegamente teorías sostenidas en otras partes no se han apercibido que apoyaban intereses contrarios a los suyos. Cuando esta cuestión se discutía en el Parlamento inglés, uno de los ilustrados defensores del libre cambio decía que él quería hacer de la Inglaterra la fábrica del mundo y de la América la granja de la Inglaterra. Y decía una gran verdad, que en gran parte se ha realizado porque en efecto nosotros somos y seremos por mucho tiempo, si no ponemos remedio al mal, la granja de las grandes naciones manufactureras (…) Yo pregunto, Sr. Presidente, ¿qué produce hoy la provincia de Buenos Aires, la primera provincia de la República? Triste es decirlo. Sólo produce pasto y toda su riqueza está pendiente de las nubes. El año que ellas nieguen riego a nuestros campos, toda nuestra riqueza habrá desaparecido. Es necesario que en la República se trabaje y se produzca algo más que pasto”.

A esto se le suma un modelo claramente delineado sobre la valorización financiera y el híper-endeudamiento. Se calcula en estos seis meses unos 30 mil millones de dólares se ha incrementado la deuda a partir del pacto de sumisión con los “fondos buitres”. En ese sentido también se expresó la vicepresidenta: “Vamos hacia un país agroexportador y de servicios, basta de industria”. Recordemos la sentencia de Hernández Arregui: “o nación o factoría”.

El giro en la política internacional que procura la incorporación de nuestro país a la Alianza del Pacífico, que implica desenterrar al ALCA que se creía enterrado en las costas de Mar del Plata, una alternativa de libre comercio, la adopción de las políticas neoliberales diseñadas en el Norte, el deterioro de la soberanía nacional, y un retroceso significativo de las condiciones de vida de nuestro pueblo. Sumado a esto la regresión de los gobiernos en mayor o menor medida nacional-populares en América Latina y la posibilidad concreta de la instalación de dos bases norteamericanas en nuestro territorio (Misiones y Tierra del Fuego), muestran a las claras que el “fantasma de Kissinger” merodea por nuestro continente y está ávido de enterrar por muchos años la posibilidad de un proyecto nacional y popular.

“Conmemorar hoy el 9 de julio, entendemos, significa recordar a los hombres y mujeres que dieron su vida a lo largo de estos doscientos años para que seamos un país plenamente soberano”

Si hay una causa nacional que cala hondo en el sentimiento del pueblo argentino, el 82 es una manifestación de ese sentimiento más allá de los “desmalvinizadores”, es la causa por la soberanía en nuestras Islas Malvinas. Al mismo tiempo es demostración de la ocupación colonial directa por parte de Gran Bretaña, y cómo los reductos oligárquicos no comparten esa identidad nacional, sino que como enseñó Hernández Arregui la identidad de la oligarquía es la del imperialismo que justamente disuelve la comunidad nacional, es decir, es diametralmente opuesta. La oligarquía siempre se mira a partir del esquema civilización y barbarie en el espejo del colonizador, añora ser europea, británica o norteamericana. Es por ello que se entiende que el actual representante de los intereses foráneos a cargo de la Presidencia haya manifestado, de vacaciones (situación en la que suele estar seguido) en Punta del Este, con respecto a las Malvinas: “la verdad es que los temas de las soberanías con un país tan grande como el que tenemos nunca los entiendo mucho. Nosotros no tenemos un problema como los israelíes, que tienen problema de espacio. Acá lo nuestro es casi un amor propio. Es más, creo que las Islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina. Tengo entendido que al Tesoro de Inglaterra le cuesta bastante plata por año”. El “mal que aqueja a la Argentina es la extensión” había dicho el “Padre del Aula” para procurar hacer “Europa en América”.

Más claramente aparece nuestra situación semi-colonial, cuando el “viejo país”, ese pasado que vuelve festeja en la Embajada Norteamericana la independencia del país del norte que cumplió con la advertencia de Bolívar y plagó de miseria a Nuestra América. Prácticamente una reunión de Gabinete ampliada a los miembros de las corporaciones mediáticas y la justicia. Casi el “blanqueo” del entramado de alianzas que nos gobierna hoy (quizás, no sabemos si estaban, faltaban los servicios de inteligencia)

Conmemorar hoy el 9 de julio, entendemos, significa recordar a los hombres y mujeres que dieron su vida a lo largo de estos doscientos años para que seamos un país plenamente soberano, libre de toda dominación extranjera, adopte la forma que adopte. Al tiempo que tener presente que estos procesos de emancipación fueron continentales, de la Patria Grande, y por la justicia social. La política de estos patriotas es una impugnación al proyecto de sumisión neocolonial de Cambiemos. Por eso, este acto de rememoración no debe quedarse en el inmovilismo, sino debe movilizar los espíritus. Como decía el “Pepe” Rosa poner las pasiones del pasado al servicio de las presentes. Reconstruir el Frente Nacional de liberación contra la política oligárquica-imperialista es imperativo. La historia es rectora y sirve en tanto nos pueda orientar en la conformación de una política nacional. En este sentido Ernesto Palacio sentencia: “la historia ha de ser viviente, estimulante, ejemplificadora, o no servirá para nada”, y en todos los rincones de la Patria empieza a emerger el grito que corroe los cimientos de la dependencia: “PATRIA SÍ, COLONIA NO”

La agotadora tarea de presenciar desfile

“Cansado por la extenuante gira, lamento no poder asistir”, escribió Macri temprano. Después cambió de idea.

El carapintada Aldo Rico y otros militares y agrupaciones que reivindican el terrorismo de Estado participaron de la celebración del Bicentenario realizada ayer. El Presidente se mostró un rato en el Campo de Polo.

Hacía tiempo que Aldo Rico debía haber dejado de soñar con saludar a una multitud desde un auto en movimiento. Seguramente esa idea no formaba ya parte de las fantasías del teniente coronel Emilio Nani, un recurrente justificador de la dictadura. Ayer, a ambos les tocó darse el gusto, como parte de la comitiva de veteranos de Malvinas que participó del desfile militar organizado por el Gobierno. Por primera vez en 16 años, las bandas y los uniformes marchando por las calles de la Ciudad volvieron a ser el centro de la escena, algo que fue celebrado por las agrupaciones que defienden a los represores, que también concurrieron como una minoría intensiva. El presidente Mauricio Macri amagó con no ir, por sentirse fatigado, pero al final concurrió brevemente al Campo de Polo. No dio ningún discurso, esta vez.

“¡Media vuelta, izquierrrrr!”, gritó el oficial y la formación de militares obedeció al instante. “Adelante, marrrrrr”, les ordenó. Sobre la Avenida del Libertador, las agrupaciones de las distintas Fuerzas Armadas tuvieron su día de gloria ante una doble fila de personas que los observaban detrás de las vallas. Muchos aplaudían y ondeaban banderas argentinas. Otros optaban por sacarles fotos con los celulares.

No todos repararon en quiénes integraban el grupo de ex veteranos de Malvinas que cerró el desfile militar que marchó de Avenida Libertador y Salguero hasta el Campo de Polo. Desde un jeep militar, con el uniforme de guerra, saludaba con una sonrisa Aldo Rico, quien protagonizó uno de los alzamientos carapintadas en 1987. Rico fue jefe de comandos durante la guerra de Malvinas, en función de lo que fue invitado a participar. Luego tuvo una carrera política como intendente de San Miguel, aunque su estrella política fue menguando.


 Junto a Rico, participó el teniente coronel Emilio Nani, que es muy reconocible por el parche en el ojo que perdió durante la represión al copamiento de La Tablada. Nani dijo en 2007 que “los derechos humanos en nuestro país siempre estuvieron en manos de terroristas” y puso como ejemplo al entonces secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde. Tras sostener que los condenados por delitos de lesa humanidad eran “detenidos políticos”, Nani aseguró: “Hay senadores, ministros, funcionarios gozando de impunidad cuando se sabe que asesinaron a conciudadanos”. Nani intentó armar una agrupación política, el Partido Popular de la Reconstrucción, junto al carapintada Gustavo Breide Obeid, pero siempre tuvieron un desempeño marginal en las elecciones.

La defensora de los represores Cecilia Pando expresó su alegría por la decisión del Gobierno de Macri de incluir a estos militares retirados en el desfile. “¡Hermosos festejos patrios! ¡Qué lindo volver a ver desfilar a mi amigo Emilio Nani, que defendió la Tablada del ataque terrorista!”, escribió en su cuenta de Twitter. Pando viene teniendo reuniones reservadas con funcionarios del Ministerio de Justicia, como ella misma admitió a Página/12. También festejaron la participación de Nani las esposas de represores que integran la Agrupación Justicia y Concordia. Ayer se sacaron fotos en el desfile, con la leyenda: “Esposas de presos políticos en el desfile. El reclamo continúa”. De igual forma, la Asociación de Familiares y Amigos de Víctimas de Terrorismo festejó el regreso de las bandas militares a las calles y expresó: “¡Agradecemos al Sr. Presidente por habernos devuelto nuestra Patria y nuestra Nación! Cambiamos”.

También desfilaron otros militares con un cartel en el que afirmaban que habían “combatido en el Operativo Independencia” en Tucumán, donde se creó el primer campo de concentración del país, la Escuelita de Famaillá.

En tanto, otro grupo de ex combatientes de Malvinas, reunidos en la Asociación Combatientes de Malvinas por los Derechos Humanos, se negaron a marchar a la par de Aldo Rico y Nani. “El 10 de julio no desfilamos junto a torturadores. Los colimbas tenemos memoria” (ver aparte).
Cansado

Macri llegó de su viaje por Europa y Estados Unidos e inmediatamente encaró los actos por el Bicentenario de la Independencia en Jujuy y Tucumán. Además de sugerirle al rey emérito de España Juan Carlos que los que combatieron durante seis años por la independencia nacional se sentían angustiados de separarse de la Madre Patria, el Presidente tuvo un párrafo destinado a los gremios y a cuestionar la reducción de la jornada de trabajo. En discursos previos, también la había emprendido contra el ausentismo laboral. Quizás por eso fue tan criticado cuando ayer anunció que no participaba del cierre del desfile militar por encontrarse agotado.

“Cansado por la extenuante gira y actos, lamento no poder asistir a los desfiles de hoy. Espero que se acerquen a Palermo y los disfruten”, escribió en su cuenta de Twitter y tuvo una avalancha de cuestionamientos. Más tarde, el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, indicó que el mandatario había decidido el faltazo por sugerencia suya.

Lo cierto es que, con el correr de las horas, y mientras se iba llenando el Campo de Polo (todas las gradas quedaron completas y las personas se amontonaron en las distintas entradas), desde el equipo de comunicación del Gobierno empezaron a cambiar de idea. Primero dijeron que ya no era seguro que no asistiera. Después que creían que iba y finalmente confirmaron que iba a estar presente.

Mientras se esperaba que comenzara el acto, la multitud se entretenía saludando al dron que los filmaba desde el cielo. Con sus guardapolvos blancos, un coro de niños y niñas de una escuela de Coghlan entonó un himno al Bicentenario compuesto en 2010 que cantaron también con lenguaje de señas. Quizás para darle un tono más escolar a los festejos patrios, la multitud decidió espontáneamente cantar la Marcha de San Lorenzo.

Con bufanda marrón y una sonrisa, Macri hizo su entrada finalmente, ante la ovación de la tribuna.

-Sí, se puede. Sí, se puede –le cantó un sector desde las gradas. Macri saludó brevemente y se sentó.

“¡Decí la verdad! ¡No le mientas más a la gente, Mauricio!”, le gritó desde una de las tribunas un hombre en silla de ruedas, de campera roja. Varios lo chistaron para callarlo, pero se trenzó en discusiones con los que los rodeaban.

En tanto, el Presidente sonreía y bromeaba con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, mientras las bandas militares empezaban a hacer su desfile, que comenzó con un militar en un caballo blanco tocando un clarín. El ministro de Educación, Esteban Bullrich, uno de los pocos que estaba sin traje, le mostraba las bandas militares a su hija. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sonreía a la multitud. Más atrás, los observaba el vicejefe de gobierno, Diego Santilli.

El programa incluía 18 bandas de 11 países, incluyendo las de Bolivia, Chile, España (que tocó una canción de Star Wars), Italia, Francia, Estados Unidos (muy vivada por la tribuna), Paraguay, Perú (la más colorida) y Uruguay, entre otras. El Presidente no aguantó más de dos o tres y optó por retirarse. Como locutor oficial estaba el periodista Fernando Bravo, quien comentó que tenía que asistir a “otros eventos celebratorios”. 


“¡Ahí vienen los verdes!”

Entre banderitas argentinas, escarapelas y gritos de “viva la Patria”, los espectadores del desfile mezclaban críticas al gobierno anterior con la defensa de las Fuerzas Armadas.

Los edificios de la Avenida Libertador se engalanaron no sólo con banderas que colgaban de las ventanas, sino en muchos casos con un coqueto friso con los colores de la bandera argentina. Desde uno de esos balcones, un conjunto de señoras paquetas y hombres de boina en la cabeza y pañuelo al cuello gritaban a viva voz: “¡Ar-gen-tina, Ar-gen-tina!”, mientras pasaban las formaciones de las Fuerzas Armadas. Abajo, a ambos lados del desfile la gente se amontonaba contra las vallas, pero sin empujar. Había mucho espacio para moverse sin problemas. Ni el olor de los choripanes, ni el ruido de los bombos molestó a las personas que ondeaban banderitas, aplaudían a los uniformes y, si se les preguntaba, despotricaban contra el gobierno anterior como si llevaran todavía en sus manos la cacerola abollada.

El militar levantó su sable y arengó a la multitud con voz ronca: “¡Viva la patria!”. “¡Viva!”, le respondieron. “Ar-gen-tina, Ar-gen-tina”, cantó el hombre de uniforme verdeoliva y las personas corearon con él. En la multitud había quienes miraban el desfile sin demasiada participación y quienes aplaudían sin cesar el paso de los militares. Pero todos se sumaron a la vez cuando el oficial los arengó. Luego hubo un aplauso para celebrar el cantito, uno de los pocos que entonarían todos juntos, además del himno.

“Esto es mejor que el otro Bicentenario, porque acá no hay banderías políticas”, dice Ariel, mientras agarra fuerte la correa de su dogo. Con una campera de club náutico, agrega: “Lo otro estuvo muy politizado”. No muy lejos, pegados a la valla, Laura y Roberto coinciden con su diagnóstico. Ella ondea una bandera argentina y no para de aplaudir. “No fui al otro”, alcanza a decir ella, que es gerenta de recursos humanos, y su marido continúa la idea: “Durante los últimos 12 años, este tipo de cosas no se podían hacer por el resentimiento del gobierno anterior. Antes estábamos en una dictadura pseudodemocrática. Esto es cien veces mejor. Volvimos a ser un país”, afirma.

Las banderas argentinas de todos los colores y tamaños fueron la constante entre los asistentes. A falta de puestos de choripanes, proliferaban vendedores de banderas y de escarapelas. A juzgar por la cantidad que tenían al final del desfile, no les fue muy bien en las ventas.

Algunos llevaban la bandera como capa, otros la ondeaban. Un hombre mayor estaba íntegramente vestido de celeste y blanco, con anillos y gorro haciendo juego y un bastón de mando dorado en el que se apoyaba señorialmente. Las personas se acercaban para sacarse una foto. Dos chicas invitaron a unos militares a sacarse una selfie. Los oficiales se sonreían, casi sorprendidos por la repentina popularidad.

Entre ellos caminaba, exhibiendo sus medallas, Alberto Campello, que supo conducir un Fokker y un C530 en las guerras de Malvinas y del Golfo Pérsico. “El gobierno anterior era antimilicos. Destruyeron las Fuerzas Armadas. Esto es maravilloso”, dijo, mientras avanzaba a paso doble. “¿Por qué no le hicieron juicio también a los extremistas, que mataron gente? Encima los tuvimos en el gobierno. Se robaron la plata y hoy se cagan de risa”, pecheó. Y esbozó una crítica al gobierno actual: “No liberó a los militares y no metió presos a los otros. ¡Una locura!”. Pese al clima castrense que reinaba, no fueron muchos los que compartieron la reivindicación de la dictadura. Más bien, el planteo en boca de varios asistentes que conversaron con este diario era separar lo ocurrido de las Fuerzas Armadas actuales.

Con una gorra con visera y camuflaje militar, Juan comentó que no es militar, pero le gustaría haber sido. “Quise pertenecer al Ejército, pero no pude”, acota. Hoy es despachante de aduana. “Los gobiernos anteriores no respetaban la investidura del Ejército. Los argentinos tenemos que creer más en nuestras Fuerzas Armadas, que tienen poco prestigio después de los últimos acontecimientos históricos”.

–Forrrtaleciendo a nuestros hombres y mujeres de la Gendarrrmería nacional. ¡Bien arriba nuestras banderas! –proponía una locutora desde los parlantes y una parte la seguía, mientras otros hacían caso omiso y sacaban fotos. La mayoría fueron con sus hijos, que se divertían señalando a los soldados. “¡Ahí! ¡Ahí vienen los verdes!”, decía una nena.

De barba blanca y boina, Raúl observaba el desfile desde la parte de atrás de una cuatro por cuatro. “Mirá, tienen armas. ¡Fusiles!”, le decía a uno de los más chicos. Al conversar con Página/12, se presentó como capellán naval de la base de Punta Indio. “Traje a los chicos que nunca vieron estos desfiles”, comentó. Uno de los chicos lo interrumpió con una pregunta. “No, esos no son los míos. Los míos son los marinos”, dijo. “Había enemistad de parte del gobierno kirchnerista hacia las Fuerzas Armadas y una persecución que ahora se cortó”.

–Los juicios por delitos de lesa humanidad siguen –acotó este diario.

–Sí, pero todas las personas que están contra derecho detenidas, por suerte, ahora las están mandando a la casa. Esto es la culminación de todo un proceso de pacificación.



“Tenemos memoria”

“Hoy nos convocan a desfilar a todos juntos, junto a los que torturaron, a los que estaquearon, a los que humillaron a los soldados en la guerra por su condición de judío, por ser de pueblos originarios o simplemente por el color de su piel, junto a los responsables de la muerte por hambre, a los que huyeron del frente de combate”, denunciaron en un comunicado las organizaciones de ex soldados agrupados en la Mesa de Coincidencias Malvinas (Mecoma) al rechazar la invitación del gobierno macrista para participar de los festejos por el Bicentenario de la Independencia. Los colimbas que participaron en la guerra contra los ingleses en 1982 no aceptaron la convocatoria porque “tenemos memoria y continuamos esperando que el Poder Judicial de la Nación investigue las terribles violaciones a los derechos humanos cometidas en Malvinas contra los soldados”. En el documento, los ex soldados destacaron que “a 34 años, aún esperamos un proceso donde las Fuerzas Armadas realicen la autocrítica” por las “aberraciones cometidas contra la integridad de los soldados conscriptos” durante el conflicto bélico y recordaron que el año pasado se desclasificaron “los archivos que estuvieron ocultos durante tres décadas saliendo a la luz las pruebas irrefutables para que de una vez y para siempre nuestro pueblo sepa la verdad de lo que pasó con sus soldados en Malvinas”.

17 jun. 2016

La caída de precios del petróleo altera el tablero geopolítico

La caída de los precios del petróleo desmintió la teoría del «pico de Hubbert» y ahora parece que no debería producirse en este siglo la anunciada escasez en el sector de la energía. El derrumbe de los precios también inició probablemente el desmantelamiento de la teoría sobre el «origen humano del calentamiento climático» y ha convertido en no rentables las fuentes alternativas de energía y las inversiones en hidrocarburos de esquistos, así como las perforaciones en aguas profundas. Al alterar el panorama geopolítico, ese factor podría traducirse en un regreso de los militares estadounidenses al Medio Oriente y obligar el Pentágono a renunciar definitivamente a la teoría del «caos constructor».

En dos años, el mercado mundial de las fuentes de energía ha sido presa del desorden. En primer lugar, la oferta y la demanda cambiaron considerablemente. Cambiaron después los flujos comerciales y, finalmente, también cambiaron los precios, que se derrumbaron estrepitosamente.

El mito de la escasez

La pérdida de impulso de la economía de los países occidentales y de algunos países emergentes provocó una reducción de la demanda mientras que la continuación del crecimiento en Asia, por el contrario, la hizo aumentar. Resultado: la demanda global prosigue su lento desarrollo. En materia de oferta, no sólo ningún Estado productor ha visto derrumbarse sus capacidades de producción sino que algunos incluso las han visto aumentar, como China, que ahora reúne importantes reservas estratégicas. En definitiva, el mercado dispone de amplios excedentes.

Esta primera constatación contradice lo que fue la verdad supuestamente irrebatible de los medios científicos y profesionales de los años 2000. Según ellos, la producción mundial de hidrocarburos estaba a punto de alcanzar su punto más alto y el mundo se encaminaba hacia un periodo de escasez en el que algunos Estados se derrumbarían y estallarían guerras por los recursos naturales.

Al regresar a la Casa Blanca, en enero de 2001, el vicepresidente Dick Cheney formó inmediatamente un grupo de trabajo para el desarrollo de la política nacional en materia de energía (National Energy Policy Development o NEPD), grupo que el Washington Post calificó de «sociedad secreta». En medio de reglas de seguridad draconianas, los consejeros de la presidencia organizaron audiencias a las que citaron a los patrones de las grandes empresas del sector de la energía, a los científicos más reconocidos y los jefes de los servicios de inteligencia. Y llegaron a la conclusión de que no había tiempo que perder: el Pentágono tenía que garantizar la supervivencia de la economía estadounidense apoderándose sin demora de los recursos del «Medio Oriente ampliado». No se sabe con precisión ni quién participó en ese grupo de trabajo, cuáles fueron los datos utilizados, ni tampoco las etapas que siguió en su reflexión. Todos sus documentos internos fueron destruidos para que nadie conociera las estadísticas que había utilizado.
Fue ese grupo el que aconsejó iniciar las guerras contra Afganistán, Irán, Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia y Sudán –programa oficialmente adoptado por el presidente Bush Jr. en una reunión realizada en Camp David… el 15 de septiembre de 2001.

Recuerdo que vi en Lisboa, en un congreso de la AFPO, al secretario general de aquel grupo de trabajo de la Casa Blanca. El hombre había presentado un informe sobre el estudio de las reservas anunciadas, la inminencia del «pico de Hubbert» y las medidas que había que tomar para limitar el consumo de energía en Estados Unidos. En aquel momento, me convencieron su razonamiento y su seguridad al exponerlo.
Con el tiempo comprobamos que ese análisis es completamente falso y que las 5 primeras guerras (contra Afganistán, Irak, Irán, Líbano, Libia y Siria) fueron, por consiguiente, inútiles, a pesar de tratarse de un programa que aún se mantiene en marcha actualmente. Este enorme error en materia de previsión no debe resultarnos sorprendente. Es simplemente consecuencia del «pensamiento de grupo»: una idea se impone poco a poco dentro de un grupo sin que nadie se atreva a cuestionarla, ya que nadie quiere arriesgarse a verse excluido del «círculo de la razón». Es lo que se ha dado en llamar «el pensamiento único». En este caso, los consejeros de la Casa Blanca partieron de la teoría malthusiana que dominó la cultura anglicana del siglo XIX… y se mantuvieron dentro de esa teoría, según la cual la población aumenta a un ritmo exponencial mientras que los recursos sólo aumentan a un ritmo aritmético. A la larga, no puede haber suficientes recursos para todos.

Thomas Malthus pretendía oponerse a la teoría de Adam Smith, quien afirmaba que el mercado, cuando se mantiene libre de toda reglamentación, se regula por sí mismo. En realidad, el pastor Malthus encontraba en su teoría –no demostrada– la justificación de su propio rechazo a contribuir a resolver las necesidades de los innumerables pobres de su parroquia. ¿Para qué alimentar a aquella gente si los numerosos hijos de aquellos infelices ya estaban condenados a morir de hambre en el futuro? El gobierno de George W. Bush se componía entonces fundamentalmente de WASP e incluía a numerosas personalidades provenientes de la industria del petróleo, comenzando por el vicepresidente Cheney, ex patrón de Halliburton, compañía productora de equipamiento destinado a la explotación de hidrocarburos.

Si bien es cierto que el petróleo es un recurso no renovable, y por ende destinado a agotarse, nada permite creer actualmente que ya esté a punto de terminarse. En 2001 se razonaba en función del tipo de petróleo que se extrae en Arabia Saudita, el que se sabía refinar en aquel entonces. No se pensaba que podían explotarse, por ejemplo, las reservas de Venezuela, de las que hoy se sabe que bastarían para satisfacer el conjunto de las necesidades mundiales al menos durante un siglo.

Hay que observar que la teoría del «origen humano del calentamiento climático» probablemente no es mucho más seria que la del pico petrolero. Como mínimo también tiene el mismo origen malthusiano, además de tener también la ventaja de enriquecer a sus promotores a través de la Bolsa de derechos de emisión creada en Chicago y popularizada para enseñar a los occidentales a reducir su consumo de energía proveniente de fuentes fósiles, o sea a prepararse para vivir en un mundo donde el petróleo sería escaso y caro.

 El fin de los precios artificiales

El alza del precio del barril hasta 110 dólares pareció confirmar la teoría del equipo de Dick Cheney, pero su posterior caída a 35 dólares muestra que se trata de un razonamiento erróneo. Al igual que en 2008, la caída de los precios comenzó con las sanciones europeas contra Rusia, que desorganizaron los intercambios a nivel mundial, provocaron un desplazamiento de los capitales y, en definitiva, hicieron estallar la burbuja especulativa del petróleo. Esta vez la caída de los precios se vio estimulada por Estados Unidos, que vio en ella otro instrumento capaz de llevar al hundimiento de la economía rusa.

La caída se agravó cuando Arabia Saudita la creyó favorable a sus propios intereses. Al inundar el mercado con su petroleo, Riad mantenía el precio del barril de Arabian light entre 20 y 30 dólares. Con ello destruía la rentabilidad de las inversiones en las fuentes alternativas de energía y garantizaba a largo plazo su propio poder y sus propios ingresos. Incluso logró convencer a sus socios de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) para que apoyaran esa política. Los miembros de ese cártel decidieron preservar su autoridad a largo plazo aunque esos les costara ganar mucho menos dinero durante algunos años.

Así que los bajos precios del petróleo, inicialmente estimulados por Washington en el contexto de su ofensiva contra Moscú, acabaron por afectar también la economía de Estados Unidos. En dos años se perdieron en todo el mundo más de 250 000 empleos en el sector de la energía, pero cerca de la mitad de esos puestos de trabajo desaparecieron precisamente en Estados Unidos y el 78% de las plataformas petroleras estadounidenses han sido cerradas. Aunque el retroceso de la producción no ha sido tan espectacular, lo cierto es que Estados Unidos probablemente ha perdido su independencia energética, o está a punto de perderla.

Y no es Estados Unidos el único país en esa situación. Todo el sistema capitalista se ha visto afectado. En 2015, las pérdidas de Total ascendieron a 2 300 millones de dólares, las de ConocoPhillips alcanzaron los 4 400 millones, BP perdió 5 200 millones, Shell 13 000 millones, Exxon 16 200 millones y Chevron cerca de 23 000 millones.

Esta situación nos devuelve a los tiempos de la «Doctrina Carter», en 1980. En aquella época, Washington se atribuía el derecho a intervenir militarmente en el Medio Oriente para garantizar su propio acceso al petróleo. Posteriormente, el presidente Reagan creaba el CentCom, para aplicar aquella doctrina.
Hoy en día se extrae petróleo en casi todo el mundo, y en formas bastantes diferentes, y ha desaparecido el espectro del «pico de Hubbert». Esto permitió al presidente Obama ordenar el desplazamiento de las tropas del CentCom hacia la región del PaCom (teoría del «giro hacia Asia». Según puede observarse, ese plan se ha modificado con la acumulación de tropas en el este de Europa (EuCom). Y puede sufrir nuevas modificaciones si los precios del petróleo se estancan en 20 o 30 dólares por barril. En ese caso, cesará la explotación de nuevas fuentes de hidrocarburos y se producirá un regreso al petróleo del tipo Arabian light. Se plantea, por consiguiente, la cuestión del reposicionamiento de las fuerzas de Estados Unidos en el Medio Oriente.

Si Washington sigue ese camino, también tendrá probablemente que modificar los métodos del Pentágono. La teoría straussiana del «caos constructor», aunque permite gobernar inmensos territorios con muy pocos hombres en el terreno, exige mucho tiempo antes de permitir la explotación de grandes recursos, como ya puede verse en Afganistán, Irak y Libia. Quizás haya entonces que volver a una política más sensata, renunciar a la organización del terrorismo y aceptar la paz, para poder comerciar con los Estados… o con lo que aún quede de ellos.

Hebe: “José López es un traidor al kirchnerismo

Las Madres realizaron su marcha 1992 alrededor de la Pirámide de Mayo, como lo hacen desde hace más de 39 años. Luego, hizo uso de la palabra la presidenta de la Asociación, Hebe de Bonafini. Estas fueron sus declaraciones:

“Con las cosas que están pasando, imagínense la historia que tenemos las Madres en nuestro cuerpo, en nuestros pies, en nuestra cabeza, me acordaba de la actitud de los jueces cuando se llevaban a nuestros hijos. Esos jueces que tenían la misma marca que la de ahora, que estudiaron con los mismos profesores, que responden a los mismos intereses. Cuando las Madres los íbamos a ver y les decíamos que nuestros hijos estaban siendo torturados, que habían campos de concentración, que había casas y comisarias, que los busquen por favor, ellos no echaban y algunas veces hasta nos mandaron presas por reclamar por nuestros hijos. Estaba todo acordado y acomodado desde hacía muchísimo tiempo, no era desde el 24 marzo, venían desde hace mucho tiempo preparándose para todo, también para la Operación Cóndor.

Los yanquis, los poderosos, los que mandan hoy en este país, se preparan con mucho tiempo para dominarlos, para sacarnos las ideas, para avasallarnos, para sacarnos las riquezas, para eso tuvieron que robarnos a nuestros hijos. Secuestrarlos, violarlos, atormentarlos, tirarlos vivos al río: y los jueces callados, los jueces cómplices. Hoy, los jueces nos llaman a declarar pero quiero decirles que cuando pasó lo de Schoklender, esa estafa, ese robo, las Madres pusimos abogados y nos fuimos a hablar con el primer juez de la causa, Oyarbide, y cuando hablé con él me dijo: ‘Señora, yo sé en donde los Schoklender tiene la plata, quédese tranquila que yo lo voy a averiguar’. Le llevamos todas las pruebas, 600 cajas de pruebas, los backups de cuando ellos hablaban de cómo nos estaban robando. Cuando Oyarbide dijo que los iba a investigar, Schoklender fue al juzgado con una película en la que habían filmado a Oyarbide con un tipo y ahí se acabó el juicio. Se lo pasaron a Martínez de Giorgi, pero ni lo miró. Hace siete años que lo tiene y nos condenó a que paguemos la deuda de este chorro de ahora (José López) y de Schoklender. Las Madres tenemos todo embargado, todo: las camionetas, la combi, la casa y hasta cosas personales. Porque estos jueces son los mismos desde siempre, los que permitieron que tiraran a nuestros compañeras al río después de torturarlas a Azucena, Mary y Esther, con la complicidad de la prensa y de los jueces. Hoy también la prensa se regodea hablando mal de las Madres. ¿Saben, compañeros? No les va a alcanzar. Van a tener que poner muchos canales de televisión, muchos hijos de mil putas. Y este tipo, López, yo les voy a decir una cosa, esta opereta mal armada, mal organizado, yo tengo la idea de que López no es solo un chorro, no es solo un estafador, López es un traidor. Es un tipo que lo infiltraron cuando vieron que tenía poder, vinieron los servicios de inteligencia y lo infiltraron en el movimiento, en el kirchnerismo y ahora armaron todo este aparato que da vergüenza. Este tipo sí que robó, pero además era un traidor. Y robó por eso, para traicionar el movimiento, para desprestigiar a la política, para decir que todo es mierda, que los kirchneristas somos unos soretes, que Néstor no sirvió, que Cristina no sirve, fue para eso compañeros. No es casual que el mismo día que nos hicieron mierda con la jubilación, el mismo día que se aprobó todo eso, ese mismo día el tipo tiró los bolsos, eso está preparado, organizado.

Yo fui a hablar con Martínez de Giorgi muchas veces. Algunas veces fui con testigos. Una vez le dije: ‘Doctor, yo no tengo la misma plata que Schoklender que a cada rato viene y le pone una pilita por eso usted nos condena a que paguemos’. Me dijo si lo estaba denunciando y le respondí que lo tome como quiera. Nunca movió un dedo y ahora tuvo que salir a llamar a todos a declarar. Esta hace siete años que lo tendrían que haber hecho. No tienen vergüenza, ellos sabían lo que pasaba y se callaron porque todos les ponían, incluido López. Ahora, como le cortaron la cuerda y lo dejaron solo, el estúpido se hace el loco, el que precisa cocaína.

La verdad es que no debemos creer que López es un político kirchnerista, López es un traidor, un chorro, un atorrante y un sinvergüenza, no es un político. Compañeros, no nos dejemos engañar, estas son operetas muy preparadas para cagarnos la vida, para que hasta los kirchneristas se peleen porque algunos piensan con los pies en lugar de con la cabeza. Reivindiquemos a los compañeros como la gente, a los que dieron su vida como Néstor, a Cristina, a Axel Kicillof, a Agustín Rossi, al Cuervo Larroque, a Raimundi, no me quiero olvidar porque son muchos los compañeros que están peleando y lo siguen haciendo y poniendo la cara.

La política no es mierda, la política no es Macri, Macri es un hijo de re mil putas, no es un político. Macri nos va a dejar sin comer, sin casa, sin jubilación. El mismo día hizo todo. Está todo preparado y no de ahora, desde hace mucho tiempo. Este tipo sí robó pero no es solo un chorro, es un traidor. Y no es un político, es un sinvergüenza hijo de mil putas. Por eso les pido que no nos dejemos convencer, compañeros. Esto no pasó, no lo contemos así, que tiró los bolsos, las monjitas, porque también así le pegaron al Papa. Quisieron aprovechar todo, no es casual, pensemos con la cabeza no con los pies. Reivindiquemos la política, reivindiquemos a los políticos.

Hoy, 16 de junio, cientos de personas cayeron muertas en esta plaza por las balas del mismo enemigo que tenemos hoy, no pasó casualmente el 16 de junio. De nuestros hijos también inventaban, que nos decían que cayeron, que cayeron peleando en una esquina y los fusilaban como perros después de haberlos torturados. Y la gente se lo creía, que erran terroristas y que estaba bien que los maten. El mismo 51% que votó a Macri estaba de acuerdo con que maten a nuestros hijos. Así les va a ir en su vida y nosotros vamos a seguir peleando. Mis hijos dieron la vida por esta patria maravillosa que tenemos que seguir queriendo. Mis hijos dieron la vida porque amaban la política, amemos la política porque no es mierda, ellos son mierda. Todos los medios que nos dicen de todo a las Madres, los que manejan las cámaras y lo tienen que filmar y llevarlo y después ellos sacan lo que quieren. Tenemos todo embargado, que nos investiguen. No voy a ir a declarar, Martinez de Giorgi, metete en el orto la declaración. No voy a ir porque no creo en esta justicia, no creo en estos jueces y tampoco creo en algunos abogados.

El síndrome Pinocho

El hombre cumplía con uno de los clásicos mandatos de todo padre emprendedor: noche a noche se sentaba junto a su pequeño hijo y le contaba un cuento. El niño, arropado en su camita, lo escuchaba con la atención con que se debe escuchar a los buenos padres. Así el pequeño oía la historia de ese carpintero, de nombre Gepetto, que había construido un muñeco de madera, al que llamó Pinocho. Gepetto, el niño lo supo muy pronto, era un libre empresario, del mismo modo que lo era su papá cuenta-cuentos, uno se dedicaba a la carpintería, el otro a la construcción. Papá y Gepetto eran italianos. No hay noticia de que Gepetto se haya mudado del pueblo donde vivía. Papá, en cambio, decidió abandonar Roma para instalarse en la Argentina. Una vez ubicado en estas tierras, durante el día trabajaba y a la noche le repetía la historia de Pinocho a su pequeño hijo hasta que el sueño lo vencía. Seguramente en aquellos lejanos días, el niño no soñaba con que alguna vez iba a ser presidente de un importante club de fútbol, tampoco que sería jefe de gobierno de una importante ciudad y menos aún que llegaría a ser primer mandatario de un importante país.

En aquellos lejanos días, al pequeño sólo le inquietaban ciertas cosas que le sucedían a Pinocho. Había aceptado que el Hada Buena transformara al muñeco de madera en un niño como él, pero no aceptaba que le creciera la nariz cada vez que mentía. Él mentía como Pinocho, por lo que más de una noche soñó que su nariz se alargaba y alargaba sin remedio: despertaba sobresaltado por esas pesadillas y sólo sentía un ligero alivio al comprobar que su nariz no había crecido. No obstante, cada vez que decía una mentira inmediatamente se la tocaba; podemos decir que pasaba casi todo el día tocándosela.

Hasta que llegó la noche en que papá le dijo: ya sos grande para que te cuente cuentos, es hora de que comiences a contarlos vos. Alentado por su padre, se largó a conquistar al mundo con sus mentiras. No obstante, el fantasma de Pinocho lo acosaba sin descanso: se tocaba a cada rato la nariz y comenzaba a sufrir un inesperado sentimiento de angustia. Uno de sus amigos le recomendó terapia, pero él desconfiaba de los psicoanalistas casi tanto como de los curas confesores. Había decidido que igual que a Pinocho, un Hada Buena le solucionaría el conflicto. Buscó en vano y cuando había perdido toda esperanza apareció, no un Hada Buena, sino un avispado Genio que vivía en Ecuador. Bastaron pocos minutos de consulta para establecer su diagnóstico y cura. Le ordenó que no claudicase y que hiciera de la mentira su bandera. Sólo debía ampararla con la mejor de sus sonrisas, era esencial que derrochase alegría y que arriesgara algunos pasos de baile; echar globos al aire también podía ser una buena idea. El Genio de Ecuador le recordó que por estas tierras, Globo, en lunfardo, es un modo de llamar a la mentira. El joven empresario, que había sido presidente de un poderoso club de fútbol y ahora se disponía a gobernar una ciudad no menos poderosa, le hizo caso: derrochó tantas mentiras como globos, se atrevió a bailar e incluso a cantar. Su política rindió excelentes frutos: ganó las elecciones presidenciales, pero, pese a tanto jolgorio, el fantasma de la nariz creciendo persistía. Nuevamente acudió al Genio de Ecuador.

En esta ocasión, el ecuatoriano tuvo que recurrir a la literatura, una disciplina ignorada por el presidente-empresario. Pese a esa carencia, entendió que la literatura se nutre esencialmente de la mentira. Supo que a los escritores les importaba más el verosímil que lo verdadero, pero no hubo modo de que entendiera que un simple oficinista una mañana despertara convertido en un gran insecto. El ecuatoriano acudió a la ciencia ficción, y todo eso resultó más sencillo porque el presidente-empresario había visto algunas series de TV y algunas películas que sucedían en el cosmos. Sin más vueltas, decidió que sería un maestro de la ciencia ficción, por lo que se largó a hablar de llegar a la pobreza cero con la misma naturalidad con que Bradbury contara cómo los terráqueos llegaron al planeta Marte. A partir de ese momento, el presidente-empresario persiste en ofrecer diversos temas de ciencia ficción: desde inversionistas dispuestos a invertir en un país pujante hasta el blanqueo de los millones de dólares que los honestos empresarios enviaron a las cuevas fiscales (ellos las llaman “paraísos”) porque aquí corrían peligro de ser confiscados. Estas maravillas de la ciencia-ficción dicen que sucederán en poco más de seis meses. Los amigos cercanos han comprobado que el presidente-empresario ha dejado de tocarse la nariz.

Esos amigos lo imitan. Un político y economista de notable currículo, entre sus méritos está el haber fundido una fábrica de dulce de leche, demostró que los años del gobierno anterior no fueron otra cosa que una enorme mentira. Mentira fue ese televisor plasma que muchos incrédulos compraron en cómodas cuotas sin interés, mentira resultó ese coche cero kilómetro estacionado en la puerta de su casa y mentira fueron las vacaciones en la montaña o junto al mar, del mismo modo que se trató de una mentira aquel viaje a Barcelona/París/Roma. Sincerarse es la sacra palabra que acuñaron. Una sinceridad que no es exclusiva del presidente-empresario, también la cultivan sus entusiastas sacristanes. El Ministro de Hacienda y Finanzas corrió a Madrid para pedirle perdón a los españoles por lo mal que los habíamos tratado durante el pasado gobierno. Así, de un plumazo, nos retrotrajo al Billiken de los años cuarenta: Colón rodeado de indios buenos, arrodillados ante el conquistador, agradeciéndole por haber venido de allende los mares a traer la paz y la civilización. Sincerarse es volver a Billiken y desterrar definitivamente la “Brevísima relación de la destrucción de las Indias” que escribiera el padre Bartolomé de las Casas.

Están buscando en los depósitos de Cancillería los ositos Winnie Pooh que hayan quedado de aquellos que enviara el ex canciller a los kelpers de las Malvinas. Es muy posible que siguiendo la política del Ministro de Hacienda y Finanzas, se intente un nuevo cariñoso acercamiento hacia los que viven en nuestras islas. No deberá sorprender si cualquier tarde de estas, algún funcionario de alto nivel repita aquellas palabras que el vicepresidente Julio A. Roca (h) pronunció el 10 de febrero de 1933 ante el príncipe de Gales en el banquete ofrecido en Londres a la delegación argentina: “Argentina, por su interdependencia recíproca, es, desde el punto de vista económico, una parte integrante del imperio británico”. Eso se llama sinceramiento.

“Quiero saber quiénes son los responsables”


La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner publicó esta noche una carta dirigida "a quienes hoy siento y sé que están profundamente dolidos como si alguien les hubiera pegado una trompada en el estómago" por la detención del exsecretario de Obras Públicas José López, cuando intentaba esconder más de ocho millones de dólares no declarados en un monasterio de General Rodríguez.

Durante ocho años goberné para todos los Argentinos. Para los que me querían, para los que me respetaban, y también para los que me agredían e insultaban como nunca se hizo con ningún presidente en la historia. Sé que ser mujer fue un agravante.

Hoy quiero dirigirme a quienes saben que en estos doce años y medio construimos derechos como no se había hecho desde el primer peronismo. A quienes se rompieron el alma militando porque sintieron y sienten que, por primera vez en mucho tiempo, las utopías dejaban de ser sólo eso y se transformaban en una vida mejor para todos los Argentinos. Aún para aquellos que nunca nos quisieron ni nos querrán, hagamos lo que hagamos.

Quiero también dirigirme a quienes por primera vez, y en distintos lugares, se incorporaron a la política, porque los convocó un proyecto donde el amor por la Patria y la solidaridad con el prójimo son su motor. A quienes hoy siento y sé que están profundamente dolidos como si alguien les hubiera pegado una trompada en el estómago.

Sí, esta vez quiero dirigirme a los que son y se sienten parte de este proyecto. A los que lo construyeron, a los que lo aman, a los que sufren por lo que está pasando. A ellos quiero decirles que creo que palabras como repudiar, rechazar o condenar, no alcanzan. Yo quiero saber quiénes son, además del Ing. López (Secretario de Obras Publicas durante mi gestión), los responsables de lo que pasó.

El dinero que el Ing. López tenía en su poder, alguien se lo dio. Y no fui yo. Ni ninguno de los miles de militantes que integran este espacio político. Que nadie se haga el distraído. Ni empresarios, ni jueces, ni periodistas, ni dirigentes. Cuando alguien recibe dinero en la función pública es porque otro se lo dio desde la parte privada. Esa es una de las matrices estructurales de la corrupción a lo largo y a lo ancho de nuestra historia y de la universal.

La otra, infinitamente más profunda aún, y sus efectos más terribles: la aplicación de planes políticos y económicos que enajenan el patrimonio nacional, endeudan el país y someten a la miseria a millones de Argentinos. De esa matriz dan cuenta también, desgraciadamente, pasado y presente de nuestra historia y de otros pueblos del mundo.


“Oportunismo bajo y despreciable”

Julio De Vido desmintió los dichos del titular de la Cámara de la Construcción.

"Cuando las denuncias se hacen en los programas periodísticos y no en la Justicia o en sede administrativa como corresponde son extemporáneas e improcedentes, además de simples operaciones mediáticas", sentenció el extitular del Ministerio de Planificación Julio De Vido, tras la denuncia pública arrojada por el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Juan Chediack, quien sostuvo que tanto el exfuncionario como la expresidenta Cristina Kirchner sabían de la "connivencia de empresas con el ingeniero López".

Chediack señaló así al exministro y a la exmandataria como cómplices del exsecretario de Obras Públicas, José López, quien permanece detenido en el Penal de Ezeiza, luego de ser encontrado en General Rodríguez con más de 8 millones de dólares.

De Vido, vía Twitter, desarmó la denuncia del empresario: "Desmiento taxativamente que Chediack me hubiera transmitido en forma personal a mí o a la Presidenta cualquier inquietud relacionada con privilegios en favor alguna empresa". Y agregó: "A pesar de su supuesta denuncia, Chediack no tuvo reparo en participar de la licitación para las Represas Kirchner-Cepernic en una UTE (Unión Transitoria de Empresa) que integraba junto a (Lázaro) Báez, (Ángelo) Calcaterra, Synohidro y Esuco, por casi 5 mil millones de dólares".

Además, el exfuncionario recordó que Chediack "en el ranking de empresas está en el puesto 14 con 5.049 millones: significa q le fue muy bien en los 12 años q pasaron" y subrayó que hasta el 10 de diciembre de 2015, cuando finalizó el gobierno de Cristina Kirchner, "no había ningún reclamo en sede administrativa de lo q ahora denuncia mediáticamente con un oportunismo bajo y despreciable".

11 jun. 2016

La ONU, la Unión Europea y la esquizofrenia sobre Daesh

Se supone que las organizaciones intergubernamentales deben unirse a los esfuerzos de los países miembros para obtener logros que esos países no podrían alcanzar por sí solos. De lo anterior deberíamos deducir que la ONU y la Unión Europea están coordinando la lucha contra el Emirato Islámico. En realidad, esas dos organizaciones están obstaculizando los esfuerzos de los actores en el terreno y disimulan el apoyo de ciertos Estados al terrorismo internacional.

En tiempos de la guerra fría, el financiamiento para las investigaciones en materia de ciencias sociales iba a parar en manos de quienes se dedicaban a los estudios sobre el «totalitarismo» –o sea, a tratar de hacer ver que nazismo y stalinismo eran prácticamente lo mismo. Pero después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, ese financiamiento se reorientó hacia el «terrorismo». De la noche a la mañana aparecieron miles de “expertos”, financiados para justificar a posteriori la versión oficial de los atentados, las guerras contra Afganistán y contra Irak y la proclamación de la Patriot Act.

Trece años más tarde, el fenómeno se repite en ocasión de la aparición del califato proclamado por el Emirato Islámico (Daesh). Ahora se trata no tanto de luchar contra una difusa amenaza terrorista como de combatir un Estado muy real, aunque no reconocido, y evitar el trasiego de armas, de dinero y de combatientes que está generando.

Dos organizaciones intergubernamentales –la ONU y la Unión Europea– han realizado un trabajo gigantesco para definir una estrategia de «prevención del extremismo violento» y luchar contra el Emirato Islámico. La Asamblea General de la ONU analizará esos trabajos, el 30 de junio y el 1º de julio. Pero es de temer que la «prevención del extremismo violento» no pase de ser una justificación para reprimir toda forma de oposición.

Quien lea los documentos disponibles – los del secretario general de la ONU, los del Comité 1373 de Lucha Antiterrorista, los del Equipo de Apoyo Analítico y Vigilancia de las Sanciones y los del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea– no puede sentir otra cosa que una especie de vértigo ante lo que, más que un plan de batalla, parece sobre todo la elaboración de una retórica políticamente correcta.

La ONU y la Unión Europea se basan única y exclusivamente en fuentes occidentales, alejadas del terreno y que nunca reflejan las informaciones que envían Irak, Siria y Rusia –de hecho ni siquiera mencionan la existencia de esas informaciones– a pesar de que esos datos fueron debidamente entregados al Consejo de Seguridad por los embajadores de esos países, respectivamente Mohamed Ali Alhakim, Bachar Jaafari y Vitali Churkin. Esas informaciones están por demás al alcance de todo el que desee consultarlas.

Siria y, en menor medida, Irak, han ido presentando día a día informaciones sobre las transferencias de dinero, los envíos de armas y la circulación de yihadistas. Rusia, por su parte, ha distribuido 5 informes elaborados por temas sobre

- 1. el comercio ilegal de hidrocarburos
- 2. el reclutamiento de combatientes terroristas extranjeros
- 3. el tráfico de antigüedades
- 4. las entregas de armas y municiones
- 5. los componentes destinados a la fabricación de artefactos explosivos improvisados.


El conjunto de esos documentos apunta directamente a la responsabilidad de Arabia Saudita, Qatar y Turquía. Esos 3 Estados –aliados de Washington– respondieron a estos informes negando globalmente las acusaciones pero sin entrar jamás a discutir sobre ninguna de esas imputaciones.

El Emirato Islámico encaja a la perfección en los 4 objetivos de la estrategia de Estados Unidos, tanto en cuanto a provocar la guerra civil entre sunnitas y chiitas en Irak como en lo tocante a la división de Irak en 3 territorios federales, la interrupción de la comunicación terrestre entre Irán y el Líbano así como el proyecto tendiente a derrocar la República Árabe Siria. Se impone entonces llegar a la siguiente conclusión: Si no existiera un Emirato Islámico, ¡Washington tendría que inventarlo!

Creer que el silencio sobre los informes anteriormente mencionados es resultado de un prejuicio anti-iraquí, anti-sirio o anti-ruso sería un error. Las fuentes occidentales públicas o privadas que confirman esos informes también son totalmente ignoradas. Eso está sucediendo, por ejemplo, con los documentos desclasificados de la U.S Defense Intelligence Agency y los artículos de Jane’s la revista preferida de los oficiales de la OTAN. No, la ONU y la OTAN abordan la cuestión del Emirato Islámico bajo un a priori simple y claro: este “Estado” surgió de manera espontánea, sin ayuda externa.

La ceguera de la ONU en ese sentido es tan grande que su secretario general, Ban Ki-moon, atribuye a la coalición internacional encabezada por Washington las victorias que en realidad se deben al sacrificio de los ejércitos de Irak y de la República Árabe Siria y los combatientes de la resistencia libanesa, así como a la intervención de las fuerzas armadas rusas.

El «resultado» de 15 años de «guerra contra el terror», según nos dicen en esos documentos, consistiría en haber matado más de un millón y medio de civiles para liquidar entre 65 000 y 90 000 presuntos terroristas y en haber pasado de un ataque terrorista difuso (con al-Qaeda) directamente a un Estado terrorista (el Emirato Islámico). En otras palabras, después de habernos explicado que unos 15 países miembros de la ONU se han convertido en «Estados fallidos» (Failled States), a pesar de años de ayuda internacional, ahora quieren hacernos creer que en unos pocos meses unos cuantos matones incultos han logrado –¡sin ayuda de nadie!– crear un Estado que incluso pone en peligro la paz mundial.

Al-Qaeda ha pasado subrepticiamente del estatus de «amenaza» al de «aliado», según los casos. O sea, al-Qaeda financió el AKP en Turquía, ayudó la OTAN a derrocar a Muammar el-Kadhafi en Libia e hizo «un buen trabajo» en Siria, mientras seguía manteniéndose en la lista de organizaciones terroristas de la ONU. Nadie se toma el trabajo de explicarnos esa evolución ni la contradicción que implica. Al parecer eso ya ni siquiera importa dado que ahora se otorga el estatus de «enemigo» al Emirato Islámico.

Durante los últimos 15 años, hemos visto al bando occidental desarrollar su teoría sobre el 11 de septiembre y la amenaza de al-Qaeda. Después de la publicación de mi crítica sobre ese cuento de niños  y a pesar de la multiplicación de los atentados, hemos visto las opiniones públicas dudar de la sinceridad de sus gobiernos y separarse poco a poco de las declaraciones oficiales de esos gobiernos, hasta llegar a un punto en que hoy ya ni siquiera creen en ellas. Mientras tanto, algunos jefes de Estado –en países como Cuba, Irán y Venezuela– han expresado públicamente su incredulidad al respecto.

Sabiendo que hoy en día el punto de vista que contradice «la verdad oficial» ya está siendo representado por un grupo de Estados –entre los que se cuentan 2 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU–, ¿aceptaremos pasar los 15 próximos años dejándonos arrastrar a la esquizofrenia con el cuento de la «amenaza del Emirato Islámico»?

Macri pone fin a la difusión abierta de TeleSur y Russia Today

El gobierno del nuevo presidente argentino Mauricio Macri anunció el fin de la difusión abierta en Argentina de las transmisiones del canal de televisión panamericano TeleSur y de la programación en español del canal informativo ruso Russia Today. `
En lo adelante, en Argentina, sólo tendrán acceso a las transmisiones de TeleSur y de Russia Today los televidentes adinerados que puedan pagar su recepción por cable.