ZKA

ZKA

17 sept. 2017

El Demonio en Persona


La mujer demonio de sus opositores o la mujer-líder que les habla a cientos de miles que acuden a escucharla en silencio y devoción. La mujer acusada de delitos inconmensurables o la mujer que siguen miles de jóvenes. Cristina Kirchner fue convertida en mujer-mito. Es un lugar incómodo para la política, para ella y para sus críticos que cuanto más la acusan de asesinatos clandestinos o de traición a la Patria, más alimentan esa imagen en vez de menoscabarla. El hecho más controversial, más discutible y analizable de la entrevista de Cristina Kirchner con Luis Novaresio por Infobae, un canal de Internet, no es tanto su contenido, sino que se haya hecho. Es un dato político de la realidad porque la ex presidenta está haciendo campaña electoral con toda la corporación mediática en su contra.

Una entrevista periodística de casi dos horas es larga, pero es la primera en mucho tiempo y tiene la propiedad de mostrarla de carne y hueso, donde el mito se despeja de implícitos y complicidades que construye el periodismo amarillo. Es una mujer con historia y con ideas, polémica, incisiva, enérgica y hasta molesta. Lo mismo para sus seguidores. Y es mejor para la política que el aura mítica se revierta en propuestas que se pueden discutir y sacar ese fantasma imaginario.

El periodista Luis Novaresio dejó hablar, a pesar de que todo el tiempo subrayaba que no pensaba en nada como ella. Es un mérito en una época donde muchos hubieran convertido esa entrevista en un show de caníbales disfrazados de justicieros, como sucede en la mayoría de los programas de espectáculo político de la televisión.

En esta nueva argentina con gobierno conservador y aplastante mayoría de medios oficialistas favorecidos por una pauta oficial jugosa, que prácticamente cuadruplicó el gobierno de Mauricio Macri, son pocos los espacios que pueden digerir una entrevista con Cristina Kirchner, un diálogo normal, inquisidor, pero sin agresiones ni golpes bajos.

Y no se trata de un dirigente menor sino de una de las figuras más importantes de la política argentina y una de las principales candidatas en el distrito más populoso. A pesar de la gran cantidad de programas políticos, esa incapacidad, esa falta de espacios plurales es una característica de la información en esta nueva etapa de la Argentina. Cambiemos llegó con un discurso de pluralismo y libertad y en cambio cada vez es más uniforme la circulación de la información. En esta campaña por las elecciones legislativas, Cristina Kirchner tiene en contra a toda la corporación de grandes medios de comunicación.

En ese contexto, la entrevista con Novaresio fue una novedad. Crear un demonio en el imaginario de las personas es un problema cuando deja de serlo y se convierte en una persona. El demonio es aterrador, pero no puede responder a las acusaciones que se repiten y que son apuntaladas por jueces involucrados en ese juego. En una entrevista, está la persona que sí puede responder. Entonces el efecto siempre es a favor del demonizado, en este caso la entrevistada, que deja de ser un demonio cargado de supuestos inconfesables y tiene explicaciones y respuestas que provienen de una mirada que no resulta desopilante ni disparatada. Esos microclimas demonizadores desorientan a los mismos que los alimentan cuando advierten que el fabuloso argumento descalificador se desarma con una respuesta simple.

El entrevistador, al que muchos anti K criticarán, recorrió todo el espinel de lugares comunes del antikirchnerismo. Son los temas de las primeras planas de Clarín y La Nación. Novaresio preguntó por Nisman, por López, por De Vido y Boudou y por Jorge Julio López, siguió por el memorándum con Irán, por Lázaro Báez y Cristóbal López, por la causa Hotesur y Los Sauces y por el enriquecimiento ilícito y hasta por Venezuela. Enfrente tenía a una persona que le respondía, lo cual en esos temas no sucedió casi nunca porque lo han evitado. Los mismos medios que colgaron una y otra vez esas acusaciones en primera plana nunca le dieron la oportunidad a Cristina Kirchner de exponer sus argumentos. Y en ese sentido, la entrevista fue buena y cada quien sacará sus conclusiones.

En el momento en que comenzó la transmisión por la señal de Internet, la empezaron a repetir otros canales. Uno tras otro la fueron levantando hasta que pareció una de aquellas cadenas nacionales que tanto se le criticaron. Alguien lo explicó como una cuestión de rating, que en este caso evidenció un interés genuino, no artificial, por quienes la cuestionan y los que la respaldan. La ex presidenta contestó cada una de esas preguntas, pero también descargó sus críticas al Gobierno, al ajuste inminente, la inflación, la represión, el desempleo, el cierre de empresas, el endeudamiento y la misma corrupción en el macrismo, donde las cifras son escandalosas pero que son naturalizadas por los medios oficialistas y descartadas por jueces afines.

Será una campaña desigual para Cristina Kirchner, con los medios concentrados en su contra, los que, al mismo tiempo, ocultan los escándalos del oficialismo y hacen campaña por sus candidatos. Novaresio le preguntó si consideraba al gobierno de Macri como una dictadura. La ex presidenta dijo que no, pero que tampoco existía un estado de derecho ni una democracia plena. La situación que ella protagoniza, la falta de pluralismo, el ensañamiento en su contra de la corporación mediática en bloque, resulta una evidencia indiscutible de que algo muy importante falla en esta democracia.


Vidas Paralelas

El miércoles se encontraron los presidentes Mauricio Macri y Benjamín Netanyahu en la Casa Rosada. Ese mismo día, el Congreso israelí aprobaba la legalidad de las colonias instaladas en territorios palestinos ocupados. Fue el fin de los tratados de paz de Oslo (1993) firmados por Izak Rabin y Yasser Arafat.

El jueves, o sea el día siguiente a la reunión de los mandatarios, los diputados de Cambiemos rechazaron tratar la postergación de la ley que impide el desalojo de las comunidades de pueblos originarios de sus tierras ancestrales. La ley vence en noviembre. Si no se renueva la prórroga, cientos de comunidades podrán perder sus territorios.

Netanyahu llegó con una comitiva de 30 altos ejecutivos, la mayoría de ellos representantes de empresas de armamentos, así como equipos de represión y espionaje. Son armamentos probados en el conflicto con los palestinos que reclaman por sus territorios. En ese plano Israel se ha convertido en potencia.

A su vez, las armas y el equipamiento que compró el Estado Argentino al Estado de Israel servirán para abastecer a la Gendarmería que en este momento está reprimiendo a las comunidades mapuches que reclaman por sus tierras ancestrales.

Son paralelismos, nada más. Es difícil compararlos, cada situación tiene su propia dinámica. Sería absurdo comparar el conflicto del Medio Oriente con la situación de los mapuches, pero hay paralelismos. El reclamo de la tierra, el armamento y la afinidad entre los gobiernos que acuerdan.

Israel y Estados Unidos, dos estrechos aliados del gobierno de Cambiemos son los dos únicos países que votan en las Naciones Unidas en contra de los derechos argentinos sobre las islas Malvinas. Es otro reclamo por territorio. Israel es coherente, Estados Unidos también. La coherencia de Cambiemos, que aparece defendiendo los derechos de los terratenientes extranjeros en contra de los reclamos mapuches, se extiende a esta alianza con los dos únicos países que no reconocen los derechos argentinos sobre el territorio de Malvinas y aceptan a los de Gran Bretaña. Paralelismos.

Los acuerdos de paz de Oslo se basaban en la solución pacífica de dos estados, uno israelí y otro palestino. Ese conflicto se arregla por esa vía pacífica o por la supresión violenta de alguno de los contendientes. Netanyahu se inclina por los métodos violentos y drásticos. Es una paradoja triste. Mauricio Macri inserta en el mundo a la Argentina junto a los dos gobiernos más guerreristas del planeta.

Pero hay más puntos de contacto: uno de los que más aportan a las campañas electorales del primer ministro derechista israelí es el empresario Sheldon Adelson, socio de Paul Singer en el fondo buitre NML Elliot. El millonario Adelson es un conocido conservador de ultraderecha que ha participado en la campaña de los fondos buitre contra Argentina y es dueño del emporio mediático Israel Yedom, que sostiene a los sectores recalcitrantes de la derecha israelí. Adelson también aporta a los candidatos más derechistas del Partido Republicano norteamericano.

Más puntos de contacto: cuando se investigaron las cuentas no declaradas del fiscal Alberto Nisman en el exterior se encontró una donde entre otros, había depósitos por 300 mil dólares. Sectores de la comunidad judía afirmaron que ese dinero había sido depositado por el emporio mediático israelí de Adelson en la cuenta de Nisman como pago por una serie de charlas, aunque no existen comprobantes de que esas charlas existieron.

Nadie sabe cuál fue la razón de que Nisman cortara en forma abrupta sus vacaciones en España con sus hijas, para regresar y presentar su denuncia sin pruebas, ni documentos, ni testigos contra Cristina Kirchner y el canciller Héctor Timerman por el memorándum con Irán que había sido aprobado por el Congreso de la Nación. En ese momento, el entonces presidente norteamericano Barak Obama se disponía a firmar un acuerdo nuclear con Irán para distender la tensión en esa región y Netanyahu se proponía visitar Estados Unidos para embestir contra Obama para evitar el acuerdo con los iraníes. Fueron casi simultáneos los escenarios, el de Argentina un poco anterior y se prolongó escandalosamente con la muerte del fiscal.

Netanyahu visita ahora la Argentina cuando Gendarmería está a punto de presentar un peritaje que satisface al gobierno, contrario a todos los anteriores, para tratar de demostrar que Nisman no se suicidó. Lo único que se le escuchó al mandatario extranjero fue un duro discurso para acusar a Irán. Es reconocido que la denuncia pública en la Argentina contra el memorándum aprobado por el parlamento provino del gobierno israelí, a través de su embajada en Buenos Aires, por medio de un documento apócrifo que hizo circular el periodista Pepe Eliaschev, muy vinculado a la embajada y al sector de la colectividad judía cuyos dirigentes están acusados de participar en la trama de encubrimiento.

Netanyahu era primer ministro a mediados de los 90 cuando se producía aquí la investigación de los atentados que ocultó pruebas, durante la cual se eliminó cualquier otra línea de búsqueda para apuntar todos los indicios contra Irán –lo cual convenía a los intereses geopolíticos de Israel–, y contra la policía bonaerense del entonces gobernador Eduardo Duhalde –lo cual convenía a la política interna de Carlos Menem–. Se comprobó en realidad que más que investigación fue una operación de “encubrimiento”, en la que estuvo involucrada una parte de la cúpula de la colectividad judía en Argentina. El mismo sector que hoy está representado en el gobierno de Cambiemos.

Argentina era un país raro cuando se produjeron los atentados. Nadie se preguntó qué hacía Monzer Al Kassar viviendo en el país. El mayor traficante de armas del mundo, rechazado por países europeos donde intentó residir, llegaba a la Argentina y no solamente era recibido con los brazos abiertos, sino que además le daban residencia y documento en tiempo récord. Vaya otra coincidencia: el responsable de darle esos documentos fue el ahora fiscal Germán Moldes, en aquella época funcionario del gobierno menemista y ahora gran activista en todas las causas relacionadas con el memorándum y con Nisman. Nadie se preguntó qué hacía el sirio Ibrahim al Ibrahim como director de la Aduana de Ezeiza cuando ni siquiera sabía hablar castellano. Está demostrada la participación de Argentina y el Mossad en el tráfico de armas a Irán, durante la guerra de ese país con el Irak de Sadam Hussein. Estados Unidos, cuyo margen de acción había quedado muy limitado por el escándalo Irán-contras, tercerizaba esa función cuando George Bush padre era jefe de la CIA. Y ahora la justicia está juzgando la participación del gobierno argentino en el tráfico de armas a Croacia, asociado al Mossad, cuando Estados Unidos y las potencias europeas impulsaron la división de Yugoeslavia en los años 90. La información sobre ese trasiego de armas la filtraron los rusos y por esa razón al periodista argentino que hizo las primeras denuncias le negaron el permiso de entrada a Estados Unidos durante mucho tiempo al considerarlo un agente de ese país.

Para los conocedores, Monzer Al Kassar habría funcionado como la pieza operativa en ese engranaje, era el especialista que sabía las rutas, los contactos, camuflajes y negociaciones específicas. Washington se llevó detenido a Al Kassar a Estados Unidos, lo cual puede ser también una forma de protegerlo y sacarlo de circulación.

En ese contexto se dieron los atentados a la embajada y la AMIA, la voladura de la fábrica militar de Río Tercero y la muerte de Carlos Menem Jr. Un contexto tan evidente, con una connotación de enormes riesgos, en el que Argentina se había convertido en el centro neurálgico de zonas de guerras que conmovían al mundo, fue absolutamente ignorado en cualquier investigación. El periodista Horacio Lutzky, que ha investigado con seriedad la voladura de la AMIA, hace algunas de estas reflexiones en su libro “La explosión”. Esa hipótesis explicaría el interés del gobierno israelí por ocultar los hechos y la actitud encubridora por parte de un sector de la colectividad judía referenciada con el gobierno derechista de ese país. Si los atentados estuvieron conectados con ese escenario –lo cual es muy probable porque comparten una híperdimensión que excede a los argentinos– no podía quedar expuesta la participación del Mossad y del gobierno argentino en esa conspiración bélica internacional y el consecuente meganegociado de armas.

Netanyahu, los viejos menemistas y el gobierno quieren terminar de una vez con el tema AMIA, declarar culpable a Irán, lograr condenas en juicios por ausencia y usarlo en su juego geopolítico. Pero los interrogantes quedarán abiertos, Irán, Siria, Hezbolá o la mafia de traficantes con vinculaciones múltiples seguirán en la lista de sospechosos, por lo menos para las familias de las víctimas y para quienes aspiran a una justicia verdadera.


Jucio y Muerte a Aramburu


Pagará lo que debe: el fusilamiento de veintisiete patriotas mandados al altar del sacrificio en junio del ´56. Más robo y profanación del cadáver de la Abanderada de los Trabajadores, cuerpo que tiene que devolver. Con este operativo debutará nuestra organización, doce apóstoles dispuestos a jugarse la vida en el ajusticiamiento.

Lo empezamos a fichar a Aramburu desde la biblioteca del colegio Champagnat, justo frente al edificio donde él vive.

En estos cinco meses de chequeo, detectamos que no cuenta con custodia permanente ni rondas de patrulleros que lo protejan. Se nos ocurre: ‑-Si no tiene custodia, ¿por qué no vamos a ofrecérsela?

Absurdo; pero usaremos tal pretexto. Resolvemos entrar y sacarlo directamente de su octavo piso, lo que requiere una buena “llave”. La mejor excusa es presentarse como oficiales del Ejército. El Gordo Maza y otro compañero han sido liceístas, y conocen el comportamiento de los militares. Empiezan a enseñarnos movimientos y órdenes; ensayamos.

Yo, Norma Arrostito, propongo: -‑Es cosa de comprar ropa en una sastrería militar en la Avenida de Mayo y que los muchachos se corten el pelo. Llevando gorras e insignias, con sus veintidós años pasarán por colimbas.

Pero como mujer, mi rol será otro
Por empezar, testifico los hechos:

La noche previa, Fernando llama a Aramburu por teléfono. El general lo trata mal, “que deje de molestar”, pero se delata: el dictador se halla en su casa.

Y salimos el 29 por la mañana. Capuano Martínez va de chofer con otro compañero, ambos de civil y pelo bien cortito. Detrás, Maza con uniforme de capitán, y Fernando Abal, como teniente primero.

Ramus maneja una pick‑up. Y yo, Norma Arrostito, lo acompaño en el asiento de adelante, con peluca rubia, bien vestida y algo pintarrajeada. Los otros dos, uno de cura y otro con uniforme de policía.

En el vehículo dejamos un par de metralletas. Y granadas.

Bajamos.

Llego hasta la puerta misma del departamento y me paro ahí con una pistola.

Un compañero queda en el séptimo piso, con la puerta del ascensor abierta, en función de apoyo. Fernando y el Gordo ascienden un piso más. Tocan el timbre, rígidos en su apostura militar. Fernando tieso por la “metra” que lleva bajo el pilotín verde.

Los atiende la mujer del general. No duda: son oficiales del Ejército, los invita a pasar, les ofrece café mientras Aramburu termina de bañarse. Al fin el general aparece, sonriente. Escucha complacido el ofrecimiento de custodia que le hacen esos jóvenes militares. A Maza le descubre enseguida el acento cordobés. Las cortesías siguen un par de minutos mientras el café se enfría y el tiempo también. Hasta que Fernando ordena: -‑Mi general, usted viene con nosotros.

Sin mayores explicaciones. Si se resiste, lo mataremos ahí. Ése es el plan aunque no quede vivo ninguno de nosotros.

Pero no, ya camina apaciblemente entre el Gordo Maza que le pasa el brazo por el hombro, y Fernando que lo empuja levemente con la metra oculta.

Aramburu no entiende nada. Debe creer que alguien se adelanta al golpe que ha planeado; no duda de que sus captores son militares.

Abordamos la camioneta. Algunos bajamos para ir a redactar el comunicado del caso. Los que siguen cambian de vehículo. La Gladiator lleva toldo y la parte trasera camuflada con fardos de pasto. Retirando un fardo, queda una puertita. Por ahí entran Fernando y el otro compañero, con Aramburu. Conduce Ramus, dueño legal de la camioneta.

Hemos estudiado la ruta directa a Timote, (donde se efectuará el juicio) ruta segura, apartada de puestos policiales y poblados. Adelante, el taxi que maneja Capuano. Con walkie‑talkies nos aseguramos la comunicación entre todos.

Vía de escape sencilla.

Aramburu no habla en todo el viaje. A la una de la tarde la radio ya comenta el “presunto secuestro”. Pocas horas después arribamos a La Celma, estancia de la familia Ramus.

Sentamos a Aramburu en la cama de un dormitorio. Fernando anuncia: “General Aramburu, usted está detenido por una organización peronista, que lo va a someter a juicio revolucionario”.

Recién ahí parece comprender. Sólo responde: “Bueno”. Sereno.

Se utiliza un grabador. Todo es lento, fatigoso; no queremos presionarlo ni intimidarlo, y él se aprovecha; demora cada respuesta, contesta “No sé”, “No me acuerdo”.

Primera imputación: el fusilamiento del general Valle y otros patriotas que se alzaron contra la dictadura el 9 de junio de 1956. Pretende negar. Le leemos sílaba a sílaba los decretos 10.363 y 10.364, de su firma, que los condenan a muerte.

Leemos las crónicas de las ejecuciones de civiles en Lanús y José León Suárez.

Finalmente reconoce: “Nosotros hicimos una revolución, y cualquier revolución fusila a los contrarrevolucionarios”.

Pasamos a las pruebas del golpe militar que prepara. Aramburu lo niega terminantemente. Le precisamos su enlace con un general en actividad, responde “sólo es amigo”. Luego lo acusamos por el robo del cadáver de Evita. Se paraliza.

Que “sobre ese tema no puede hablar” por una cuestión de conciencia, dice, pero “ella tiene cristiana sepultura”. Intenta pactar: hará que el cadáver aparezca, bajo palabra de honor.

Anochece. Vamos a otra habitación. Pide papel y lápiz. Escribe antes de acostarse a dormir. A la mañana siguiente reiniciamos el juicio. Lo interrogamos sin grabador. A tirones cuenta la historia verdadera: el cadáver de Eva Perón está en un cementerio de Roma, con nombre falso, bajo custodia del Vaticano. La documentación vinculada con el robo del cadáver, en una caja de seguridad del Banco Central a nombre del coronel Cabanillas.

Es ya la noche del 1º. -‑Nuestro Tribunal va a deliberar -anunciamos. Desde ese momento no se le habla más. Lo atamos a la cama. Pregunta por qué. A la madrugada Fernando le comunica el veredicto: “General, se lo ha sentenciado a pena de muerte. Va a ser ejecutado en media hora”.

Ensaya conmovernos. Habla de la sangre que nosotros, muchachos jóvenes, derramaríamos. A la media hora le atamos las manos a la espalda. Pide que le atemos los cordones de los zapatos. Lo hacemos. Pregunta si se puede afeitar. No hay utensilios. Lo llevamos por el pasillo interno de la casa en dirección al sótano. Pide un confesor. Le decimos que no podemos porque las rutas están controladas. “Si no pueden traer un confesor ¿cómo van a sacar mi cadáver?”; avanza dos o tres pasos: ‑-Y… ¿qué va a pasar con mi familia? -inquiere.

El sótano es tan viejo como la casa, tiene setenta años. La escalera se bambolea. Me adelanto para ayudar su descenso. “Ah, me van a matar en el sótano”, constata.

Bajamos. Le ponemos un pañuelo en la boca y lo colocamos contra la pared. La ejecución será a pistola.

Fernando asume la tarea de ejecutarlo. Para él, el jefe debe correr con la mayor responsabilidad. –General -dice-, procederemos. “Proceda”, responde Aramburu.

Fernando dispara la pistola 9 milímetros, al pecho. Después hay dos tiros de gracia, con la misma arma, y uno con una 45. Se lo cubre con una manta. Nadie se anima a destaparlo mientras cavamos el pozo en que lo enterramos.

Nota basada en testimonios reales de los protagonistas. El general Aramburu, propulsor de la “Revolución Libertadora”, que derrocó al gobierno constitucional de Perón, asumió el 13 de noviembre de 1955 su dictadura, autotitulándose Presidente de facto. La “organización” que lo ejecutó el 1 de junio de 1970 estaba integrada por doce personas, entre los de Buenos Aires y los de Córdoba. En el operativo participaron diez, y entre los de intervención más directa se encuentran Carlos Capuano Martínez, Carlos Maguid, Ignacio Vélez, Carlos Gustavo Ramus, Fernando Luis Abal Medina, Emilio Maza y Esther Norma Arrostito, todos de la agrupación Montoneros.

Para Horacio de Melody


Estaban siempre juntos: bailaban, leían, patinaban tomados de la mano. Con sus 15 años Melody y Daniel estaban profundamente enamorados. La oposición de sus padres los impulsó a escapar. Sonaba la mítica canción “To Love Somebody”, de Bee Gees, mientras se los veía huyendo por las vías del tren en una zorra, ellos reía, eran trasgresores y felices de su amor. No me importaba que se me hubieran terminado los Sugus confitados; seguí leyendo hasta el último nombre en la pantalla hasta que se encendieron todas las luces. Soñaba con parecerme a Melody, la protagonista de la primera película de amor de adolescentes que había visto.

Nunca pensé que mis habilidades de tejedora me iban a ayudar a lograr ese objetivo. Ese verano aprendí a tejer unos bolsos al crochet, con pelotitas de madera pintadas. Hice varios de distintos hilados y colores y una “boutique” de una galería platense los tomó en consignación. Al poco tiempo los había vendido todos y con esa plata me compré los patines añorados.


Patinaba en el patio de mi casa, a los golpes, luchando con las cintas gross de color naranja que se me desataban; mis rodillas se llenaban de raspones, mis codos de moretones, pero valía la pena: cuando podía deslizarme unos metros… era Melody. Sólo me faltaba quien me tomara la mano.

Los veraneos en Mar del Plata me daban la posibilidad de alquilar patines, por hora, en el Piso de Deportes. En La Plata no existía; me parecía maravilloso. Una de las canchas de básquet, los días de lluvia, la usaban como pista de patinaje. Me ponía pequeñas metas cuando iba a practicar: dar dos vueltas sin agarrarme de la baranda, frenar de golpe con un solo patín, hacer una vuelta de cuclillas; no dudaba en agarrarme del primero que pasaba con tal de cumplir mi objetivo.

En una prueba perdí el equilibrio y la caída era inminente; moví los brazos como aspavientos pero era inútil. Sentí una mano que apretó la mía, me aferré fuerte y de un tirón me levantó. Recuperé el equilibrio y sin decir nada, seguimos avanzando por la pista dando varias vueltas tomados de la mano: era Horacio, con sus pecas y nariz grande. ¿Yo? Melody.

Supe su nombre cuando, apoyados en la baranda y a los gritos, comenzamos a hablar. Nos sorprendió que fuéramos de La Plata y fue inevitable empezar a tantear los gustos: los dos socios del club Universitario, no nos gustaba ir a bailar a confiterías, ni las coreografías de Música en Libertad o de Alta tensión; toda una definición de afinidad en esa época. En el fútbol no nos poníamos de acuerdo: yo de Gimnasia, él de Estudiantes. Nos despedíamos con un: “si venís otra vez nos vemos…”. Y así ocurría. Lo veía de lejos y le pasaba cerca; al rato estábamos tomados de la mano patinando. Nada más.

Nos volvimos a ver después de un año en La Plata, en las fiestas de carnaval del club Universitario. Horacio era tímido y reservado, pero me gustaba que no dijera pavadas. Casi sin hablar, bailamos lentos y coreamos entusiasmados al dúo Bárbara y Dick que actuaba en vivo esa noche, con su mítica canción “El funeral del labrador”.

En el ‘75, ya absorbida por la militancia, dejé atrás el club y los bailes. En un encuentro de la UES lo vi a Horacio. No tuvimos que decir nada, nos miramos, sonreímos y entendimos que habíamos elegido el mismo camino. Me dio mucha alegría.

Los encuentros se hicieron más frecuentes y casi de lo único que hablábamos era de la militancia. Horacio estaba menos tímido: había leído mucho de política y eso le daba más soltura para hablar. Parecía más grande, seguro de sus actividades, muy comprometido.

En agosto del ‘76, por los cambios en la organización de la UES, Horacio se había convertido en mi responsable por unos meses. Teníamos asignada la tarea de hacer una volanteada en la puerta de la escuela de 1 y 38.

–Tomá, guardalos –me dijo Horacio mientras me entregaba los volantes envueltos en papel de diario.

–¿No nos expone mucho hacer esto? –pregunté, convencida de que no estaban dadas las condiciones de seguridad para hacerlo.

–No te preocupes, todo va a salir bien.

–Ok. Nos vemos mañana –le di un beso y me fui escondiendo el paquete en una bolsa de mandados, debajo de un atado de acelga y unas lechugas.

Me fui a coser un bolsillo, disimulado en una campera, para llevar los volantes y que no me vean con ningún paquete sospechoso; en esos días todo era sospechoso, había que extremar los cuidados.

Al otro día repasé mentalmente mil veces las citas y los horarios establecidos. Me puse ropa cómoda, nada de plataformas, por si había que correr. La campera quedó bien, no se notaba el bulto de los volantes. Me fui caminando, eran muchas cuadras pero me permitía regular la hora y no depender de los micros; iba mirando si había alguna pinza policial. Tenía que esquivarlas. No me podían agarrar con esos papeles; me jugaba la vida. Cada movimiento raro en la calle me intranquilizaba, trataba de calmarme. Miraba el reloj a cada minuto, regulaba el paso. Estaba cerca y era un poco temprano. Di unas vueltas, vi a otros compañeros en las calles trasversales, haciendo tiempo para la cita. Estaba Horacio, no llevaba la campera verde oliva, por seguridad se recomendaba que no se usaran más. Tenía un pulovercito escote en V y una chomba, estaba muy prolijo. Me tranquilizó verlo.

A la hora prevista nos acercamos a la entrada de la escuela. Yo ya había sacado los volantes de la campera me los había colocado en el pecho.

–Ahora –gritó Horacio.

Algunos alumnos agarraban los papeles que le volaban por la cabeza, firmados por UES-Montoneros, pero a la mayoría no les interesaba; ni llegaban a leer las consignas “Libertad a los presos políticos”, “Fuera los militares”.

Váyanse, voy a llamar a la policía –gritó un preceptor, mientras bajaba a toda velocidad por las escaleras.

Lo miré a Horacio desesperada y me hizo una seña con la cabeza para que me vaya; al rato dio la orden a todos de desmovilizar.

A la media hora fui a la cita de control. Yo estaba furiosa. Todavía me duraban las palpitaciones y me temblaban las piernas, casi me agarraba ese preceptor facho.

–Esto fue una locura Horacio. No tiene sentido que nos regalemos así. ¿Quien leyó los volantes? ¿Valió la pena?

–Sí, es cierto, estábamos muy expuestos. Pero siempre vale la pena, con que uno lo haya leído, valió la pena.

–¿Un volante por uno de nosotros? Me parece muy desigual. Qué sé yo… me parece que tenemos que hacer cosas pero menos visibles…

–Puede ser. Pero hay que seguir.

Me apretó en un abrazo. Los botones de su campera verde oliva, impregnada de olor a cigarrillo, se me incrustaron en la cara. Me daba palmaditas en la espalda y en la cabeza; una manera de contenerme y darnos fuerza.

No hubo próxima cita; nos reencontramos en el Pozo de Arana. Fue devastador escuchar su voz, no sabía que a él también lo habían secuestrado. En la sala de tortura nos hacen hablar, una especie de careo. Con voces temblorosas intercambiamos algunas palabras; suficientes para darnos aliento y fuerza.

Estaba desnudo, casi no hablaba, sólo gritaba cuando no le tapaban la boca. Un grito desgarrador.

A los seis días de estar ahí, donde no comimos absolutamente nada, nos hicieron subir a varios compañeros a un camión. Casi nadie hablaba, estábamos en muy malas condiciones. Yo no sabía quién viajaba, salvo las chicas que estaban conmigo en la celda. Frenamos en el camino. Un guardia leyó una lista para que se bajaran.

–Horacio Ungaro –se escuchó.

Sentí unos pasos, mezclados con los otros que iban llamando: Claudia Falcone, María Clara Ciochini, Daniel Racero, Claudio de Acha, Francisco López Muntaner, otros nombres que trataba de recordar.

No pudimos despedirnos.

De todas las imágenes que compartí, elijo siempre recordar a ese muchacho pecoso, de nariz grande, chaqueta verde oliva, parco y comprometido, que me tendió la mano para que no me caiga cuando patinaba y logró hacerme sentir Melody.

10 sept. 2017

"Por supuesto que tenemos infiltrados en el Ejército de EE.UU."


En un momento álgido de la tensión entre Washington y Pionyang, entrevistamos a Alejandro Cao de Benós, el único representante de Corea del Norte en Occidente.

Alejandro Cao de Benós es la voz de la República Popular de Corea del Norte en Occidente. En un escenario en el que el ruido de las detonaciones y la retórica hostil parecen imponerse al diálogo racional, hemos querido recurrir a su punto de vista en un intento de profundizar en la lógica de un régimen que desde Occidente se percibe como una amenaza a la seguridad mundial. ¿Qué busca realmente Pionyang con sus exhibiciones de fuerza? ¿Es esta puesta en escena pre-bélica una estrategia políticamente rentable para los gobiernos implicados? ¿Como recibe el gobierno de Kim Jong-un las sanciones de la comunidad internacional? ¿Hay motivos para temer un conflicto armado? Desgranamos estas y otras cuestiones con el "delegado especial" de Corea del Norte.

 Al igual que en nuestra anterior entrevista, comenzamos hablando de sanciones recientes: ¿Qué consecuencias pueden tener estas sanciones a medio o largo plazo en la economía norcoreana? 

A.C.: Las consecuencias son mínimas. Corea del Norte ha desarrollado su industria nacional desde su creación (1948) para no depender del extranjero. Es verdad que, lógicamente, estas sanciones complican mucho las importaciones y las exportaciones pero, al final, aunque cueste más tiempo y más dinero, siempre hay formas para evadirlas y siempre hay gobiernos, personas y empresas a las que no les importan estas sanciones porque, como suele decirse, 'business is business'. Hay muchísima gente interesada en hacer negocios con Corea del Norte: yo mismo recibo a diario cientos de peticiones. Vivimos en un mundo capitalista y globalizado en el que, si una empresa no se desarrolla, muere. Por eso quieren seguir comerciando y ganando dinero, esa es la norma del capital: al final, lo que interesa es hacer negocio. Es la ironía de recibir sanciones por parte de países con ideología capitalista: que, en el fondo, su única ideología es el dinero, y el dinero está por encima de todas las ideologías y también de las sanciones.

En una entrevista reciente, se refería usted al comportamiento internacional de China y de Rusia como "una diplomacia de doble cara", destinada a satisfacer sus propios intereses y al mismo tiempo a pertenecer al sistema capitalista...

A.C.: Ni a Vladímir Putin ni a Xi Jinping les hace ninguna gracia que los norteamericanos se estén quedando con el control del mar del Sur de China ni sus intentos de predominio en la esfera asiática. Eso les bloquea el comercio y les somete a cierto control militar. De ahí las protestas contra el escudo antimisiles: en apariencia se trata de unas pequeñas baterías, pero están equipadas con un radar de banda x muy potente que puede espiar, y de hecho va a espiar, tanto al Ejército ruso como al chino.

Rusia y China tienen que comportarse como 'buenos estudiantes' de la comunidad internacional y seguir los protocolos para seguir beneficiándose del sistema capitalista... pero hay grandes diferencias entre lo que se hace en el Consejo de Seguridad de la ONU y lo que se hace en el día a día en la política internacional real.

En Occidente llama la atención la actitud silenciosa de la ciudadanía norcoreana. Al fin y al cabo, esa población está bajo el mandato de un líder cuyo comportamiento puede redundar en un aislamiento aún mayor dentro de la esfera internacional, en un empobrecimiento de la economía a causa de las sanciones y, en el peor de los casos, en un conflicto bélico de gran potencial destructivo. ¿Cómo es que no surge una oposición contra eso, una disidencia? ¿Acaso no tienen miedo? ¿Es posible una cohesión tan perfecta o se trata en realidad de una represión brutal? 

A.C.: Es un fenómeno de verdadera cohesión y cualquiera que vaya a Corea lo puede verificar. La gente en Corea del Norte es realmente valerosa, es un pueblo con mucho sentido del honor y de la dignidad. Es un pequeño país que se levanta como un gran gigante, como lo estamos viendo, y eso es un motivo de orgullo. Hay una gran solidez en las masas. Claro que en 25 millones de personas hay algunos individuos que no querrán que el líder actúe de tal o cual manera o no les parecerá correcto, pero claro, pueden ser unos 1.000 individuos contra 25 millones; pues, lógicamente tienen que aceptar lo que quiere la mayoría.

Los diferentes líderes mundiales opinan unánimemente que la única manera de encontrar la paz y aliviar la tensión entre EE.UU. y Corea del Norte es el diálogo. Pero, al mismo tiempo, sólo aceptan sentarse a la mesa una vez que Piongyang renuncie a su arsenal nuclear. En el hipotético e improbable caso de que Corea del Norte aceptase esa condición, ¿qué ocurriría realmente? 

A.C.: Nuestra política es muy clara: mientras EE.UU. no estén dispuestos a firmar un tratado de paz con la República Popular de Corea del Norte, no se puede acceder a unas relaciones normales, porque oficialmente estamos en guerra. Si EE.UU. se niega a declarar la paz definitiva es porque están buscando el momento de atacar. Quien no quiere la paz, es porque quiere la guerra.

Yo creo que el presidente Putin ha estado acertado cuando ha señalado que hay que sentarse a hablar sin condiciones previas. Ha dado en la clave. No se puede pedir a Corea del Norte que renuncie a nada, porque EE.UU. no está dispuesto a desactivar sus 7.000 u 8.000 ojivas nucleares para sentarse a la mesa.

Si nos sentamos a negociar, se puede empezar por una moratoria que suponga no hacer pruebas nucleares durante un tiempo y luego llegar a un tratado de paz definitivo que detenga el desarrollo nuclear, pero EE.UU. también tendría que dejar de hacer maniobras militares en la península coreana. Hace poco, 80.000 marines han estado haciendo pruebas militares en la frontera. Si EE.UU. persiste en su arrogancia, en tratar de imponer sus condiciones y en tratar a Corea del Norte como un país inferior, eso no funcionará.

Espero que Trump, que parecía tener cierta simpatía por el presidente Putin, le escuche esta vez.

Lo que yo le estaba preguntando realmente era esto: pongámonos en la hipótesis ingenua de que Corea del Norte rehusara, en un acto de buena fe, a su armamento nuclear. ¿Cree que sería inmediatamente invadida? 

A.C.: Seguro. ¡Por supuesto! ¡Nosotros tenemos armamento nuclear precisamente para no ser invadidos! La prueba más reciente es el caso de Muammar Al Gaddafi. Es la imagen clara de como un país acepta desarmarse para convertirse en miembro de la comunidad internacional, para que le abran líneas de créditos, para poder realizar operaciones bancarias o compras inmobiliarias internacionales...y tras esa apertura de Libia hacia el mundo exterior y ese recibimiento por parte de líderes supuestamente democráticos como Sarkozy, Berlusconi o el propio rey emérito de España, se procede a una invasión, a una aniquilación de esa nación, a la ejecución de Gaddafi, y a la inmersión de la zona en una crisis y una miseria absoluta, como en el caso de Irak: eso es lo que trae su supuesta democracia. Sabemos que abandonar nuestras armas nucleares supondría facilitar la invasión norteamericana. Y lo sabemos porque tenemos nuestra propia inteligencia. Hay muchos norcoreanos que están trabajando en el ejército de los Estados Unidos y nos facilitan información. Conocemos sus planes y sabemos que lo tienen todo preparado para la invasión.

¿Se refiere a que tienen ustedes infiltrados en el Ejército de Estados Unidos? 

A.C.: Claro, por supuesto. Y de ahí obtenemos mucha información desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, supimos que Clinton había dado la orden prácticamente para la invasión de nuestro país. Fue por eso que nos retiramos del tratado de no proliferación nuclear y aceleramos precisamente nuestro programa armamentístico, porque sabíamos que eso le obligaría a echarse atrás. Y así pasó Clinton de querer invadir Corea a firmar el Tratado de Ginebra de 1994, mediante el cual nosotros hacíamos una moratoria en nuestro programa nuclear a cambio de restablecer relaciones, vínculos comerciales, etcétera.

 ¿Y no temen ustedes que la inteligencia estadounidense tenga infiltrados en su Ejército? 

No, porque lo ha dicho la propia CIA... y realmente no es posible. En un momento dado sí que pueden llegar a pagar a algún empresario norcoreano que esté en el exterior a cambio de información... pero es imposible que alguien logre acceder al Ejército como espía.

En Occidente, el misil norcoreano que atravesó el espacio aéreo japonés se percibió como una verdadera provocación de Corea del Norte. ¿Es posible otra lectura?

A.C.: Para empezar, ese misil nunca cruzó el espacio aéreo soberano de Japón. El último misil que se lanzó alcanzó los 550 kilómetros de altitud. Considerando que la Estación Espacial Internacional se encuentra a 408 kilómetros de la Tierra, el misil pasó por encima de la estación espacial. Es decir, en el espacio exterior. Según la normativa internacional, como máximo, un país puede reclamar 100 kilómetros de altitud de espacio aéreo, que es lo que se conoce como la 'línea de Kármán'. Por encima de esa altura, entramos en el espacio exterior, que es de uso común, para todos los países. En ningún caso se violó la soberanía de Japón y, ciertamente, hay más posibilidades de que le caiga en la cabeza un satélite al primer ministro japonés, Shinzo Abe, que de que le caiga este misil, que pasó a cientos de kilómetros por encima de cualquiera de los miles de satélites que hay en órbita.

¿Hasta que punto todas estas acciones, los misiles balísticos, las pruebas nucleares, la presentación de un plan detallado de ataque a la isla de Guam son una estrategia de comunicación? 

A.C.: Son una advertencia. No una amenaza, porque no estamos amenazando a nadie. Lo único que estamos diciendo, en el caso de Guam, por ejemplo, es que si Estados Unidos lanza un ataque sobre el país, como los bombarderos norteamericanos saldrían desde la base de Guam, pues la destruiríamos para evitar que nos sigan atacando.

¿Cuales son los términos concretos de esa "advertencia"?

A.C.: La potencia destructiva de los misiles de Corea destruiría la isla de Guam por completo. La isla desaparecería literalmente. Lo mismo sucedería en el caso de Okinawa. Todo eso desaparecería del mapa.

El gobierno de Corea del Sur, a través de su máxima autoridad en seguridad nacional ha expresado que consideran probable que haya próximos ensayos nucleares en Corea del Norte. ¿Le consta a usted que estén previstos? 

A.C.: Yo no tengo información directa porque eso es ultrasecreto, lo que pasa es que los medios surcoreanos especulan constantemente y las autoridades también se lo inventan...

¿Usted no considera probable que haya otras pruebas próximamente? 

A.C.: Va a haber pruebas, pero ¿cuándo serán? ¿Mañana? ¿En una semana? ¿Dentro de un año? Ahora mismo habrá un momento de observación, para ver cuál es la reacción de Trump, y en función de esos próximos pasos Corea del Norte decidirá cómo actuar. Pero si no hay un avance respecto a las negociaciones que nos acerquen a un tratado de paz que garantice que Corea del Norte no será atacada, pues Piongyang continuará con sus pruebas nucleares, sin ninguna duda. Ahora, ¿Cuando será la próxima detonación nuclear o qué distancia cubrirá el próximo misil balístico? Pues eso es secreto, claro.

 Le planteo hoy la misma pregunta que le hice en la anterior entrevista, a la luz esta vez de los últimos acontecimientos: Honestamente, ¿usted en qué cree que va a terminar todo esto? 

A.C.: Creo que no va a haber un conflicto armado porque ya se ha demostrado de forma muy contundente la capacidad termonuclear y balística de nuestra república. Esto nos asegura que EE.UU. no va a atreverse a tocarnos. Nos asegura la paz y la vida de las futuras generaciones. Necesitábamos hacer este tipo de pruebas no sólo para mejorar nuestra capacidad defensiva, sino para demostrarla porque hasta ayer, todo el mundo insistía en que Corea del Norte no tenía suficiente capacidad militar disuasoria ni tecnología para alcanzar sus objetivos. Si EE.UU. creyera que no podemos defendernos, cometerían el error de intentar atacarnos y daría comienzo un conflicto armado mundialmente peligroso. Así que, precisamente para evitar esa guerra, ha sido necesario mostrar los dientes y por eso hemos llevado a cabo estas demostraciones.

¿Usted cree que toda esta retórica belicista desgasta a Donald Trump como presidente o más bien le beneficia?

A.C.: Yo creo que le desgasta muchísimo, porque está dando bandazos constantemente. No sólo en el asunto de Corea, sino en todas sus políticas. Y eso le está restando credibilidad y prestigio. Esa idea inicial de retirarse del panorama internacional y respetar más a las otras naciones, no la ha cumplido. La famosa hamburguesa a la que dijo que invitaría a nuestro mariscal Kim Jong-un para conversar... tampoco lo ha cumplido... todos esos tuits que lanza de forma histórica y luego se quedan en nada... pues todo esto va en su contra y desgasta su imagen y su credibilidad. De hecho, he leído hace poco que un congresista ha propuesto revisar la salud mental de Trump...

¿Y a Kim Jong-Un... acaso esto está reforzando su figura a nivel político? 

A.C.: Lo cierto es que sí. Tanto en el interior del país (donde verdaderamente no lo necesita, porque el pueblo está enteramente cohesionado en torno a él) como en el exterior, donde el interés en su figura se ha incrementado exponencialmente, así como la admiración de muchos pueblos del mundo, que ven en Corea del Norte el último bastión de independencia y soberanía frente al imperio norteamericano.

‘Rusia podría crear una zona de exclusión aérea en Siria’

El reciente ataque de los cazas israelíes contra Siria podría crear las bases de la instalación de una zona de exclusión aérea por Rusia, según un análisis.

De acuerdo con los informes oficiales de Siria, los aviones de guerra del régimen israelí bombardearon el jueves un centro científico del Ejército sirio en la provincia de Hama (centro) para fortalecer la moral de los combatientes del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) después de sufrir muchas bajas durante la operación de las fuerzas sirias para romper el asedio de la ciudad oriental de Deir Ezzor, ha indicado el diario israelí Haaretz en un artículo publicado este domingo.

El régimen de Tel Aviv, según Haaretz, había informado a Washington antes de llevar a cabo la agresión aérea y recibió la aprobación necesaria.

Tras asegurar que el ataque del jueves no fue el primero en su tipo, Haaretz reitera que la agresión se llevó a cabo después de que Rusia amenazara con vetar cualquier resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) contra el Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), y poco después de que el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, se reuniera con el presidente ruso, Vladimir Putin, encuentro en el cual Netanyahu no recibió ningún garantía acerca de la seguridad del régimen por parte de Moscú.

Por lo tanto, si hasta ahora había una línea roja entre las fuerzas aéreas rusas e israelíes, esta vez la agresión podría llevar al menos a Rusia a imponer una “disciplina aérea” más estricta a Israel, asegura Haaretz, añadiendo que si esto ocurre, Moscú podría declarar que cualquier avión extranjero que entre en el espacio aéreo sirio, sería considerado como un blanco para la aviación rusa.

Los expertos hacen hincapié en que los recientes avatares registrados en el territorio sirio no favorecen a los intereses de Israel. Durante las últimos semanas, el Ejército sirio, apoyado por asesores iraníes, combatientes de Hezbolá y la aviación rusa, han avanzado mucho en la lucha contra los terroristas en las provincias de Al-Raqa (norte), Homs (centro), Hama y Deir Ezzor.

El techo que la Justicia reclama para las mujeres


Al conceder un amparo a una sobreviviente de violencia, madre de dos niños y en situación de vulnerabilidad, la Justicia porteña alertó sobre la ausencia de políticas habitacionales para ciudadanas en esa situación. De las mujeres que piden asistencia en la Defensa Pública por problemas habitacionales, más de la cuarta parte son víctimas de violencia.

La Justicia porteña alertó sobre un tema clave: puso en evidencia la ausencia de políticas habitacionales para víctimas de violencia de género, una situación que pone en grave riesgo a mujeres de sectores vulnerables. Un fallo de la jueza en lo Contencioso Administrativo y Tributario  N° 6 de la Ciudad de Buenos Aires, Patricia López Vergara, ordenó al Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta otorgarle una solución concreta de alojamiento definitivo, en resguardo de su derecho a la vivienda, a una mujer sobreviviente de violencia machista que vive con sus dos hijos y con su madre. Las dos mujeres están desempleadas y el único ingreso familiar es un subsidio de 1600 pesos en concepto de asignación universal por hijo. Además, se encuentran en inminente situación de calle. La decisión judicial respondió así a un pedido de amparo.

“El fallo tiene varios aciertos”, destacó a PáginaI12 la abogada Raquel Asensio, coordinadora de la Comisión sobre Temáticas de Género de la Defensoría General de la Nación, al analizar la sentencia. “Si bien el derecho a la vivienda digna corresponde a todos los ciudadanos, la falta de ese acceso tiene un impacto diferencial en distintos colectivos y grupos. Para una mujer que está en situación de violencia la falta de una vivienda, condiciona directamente la posibilidad de presentar una denuncia y salir de esa relación. En términos jurídicos se llama discriminación por resultados. ¿Qué significa? Las mismas deficiencias de la política para acceder a la vivienda, en la práctica no significan lo mismo para todas las personas”, apuntó Asensio. Además, indicó, la resolución judicial acompaña los compromisos internacionales que obligan al Estado a garantizar políticas públicas para que las mujeres puedan salir de situaciones de violencia: uno de los principales obstáculos que enfrentan son las condiciones socioeconómicas y en ese marco, el hecho de tener a cargo, exclusivamente, las tareas de cuidado de sus hijos.

El problema es grave: 7 de cada 10 femicidios cometidos en el ámbito porteño ocurrieron en la vivienda que compartían la víctima y el agresor, de acuerdo con datos de 2015 de la Unidad Fiscal Especializada en violencia contra las mujeres y personas LGBT (UFEM).

El recurso de amparo al que hizo lugar la jueza López Vergara fue promovido por dos mujeres, madre e hija. La familia ya había recibido los diez meses de subsidio que otorga el Programa de Atención para Familias en situación de Calle del gobierno porteño, única ayuda que ofrece la Ciudad. “Como no ofrece otra alternativa para quienes se encuentran al borde del desalojo, las personas terminan recurriendo a la Justicia para encontrar una solución habitacional”, explicó a este diario la abogada Victoria Ricciardi, especializada en derecho a la vivienda para mujeres que sufren violencia. El fallo de la magistrada es parte del debate que existe en los tribunales en torno al derecho a la vivienda, y específicamente, alrededor de ese Programa (ver aparte). Del análisis de los litigios del fuero surge que entre el 25 y el 30 por ciento de las mujeres que  solicitan asistencia judicial en la Defensa Pública en materia habitacional son víctimas de violencia de género.

“La sentencia es muy relevante, especialmente, a partir del análisis que hace sobre la repercusión que la violencia tiene en la vida de las  mujeres. Este litigio pone de manifiesto que para las mujeres de bajos recursos víctimas de violencia  el acceso a la vivienda o cómo enfrentar los gastos de vivienda es una dificultad”, señaló Ricciardi.

La Ley 26485, de protección integral a mujeres que sufren violencia, contempla la necesidad de que se desarrollen políticas de asistencia a víctimas, que incluyen hasta líneas específicas de créditos para vivienda.

En el fallo, la jueza López Vergara destacó que “la co-actora A. D. ha atravesado episodios de violencia por parte del padre de sus hijos, circunstancia que ha acentuado su estado de vulnerabilidad. Ello, especialmente si se tiene en cuenta que la victimización, entre otras, constituye una causa de vulnerabilidad conforme las 100 Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia de las Personas en Condición de Vulnerabilidad”. La mujer obtuvo cautelarmente la prohibición de acercamiento del progenitor de sus hijos y se encuentra a cargo de su crianza “sin redes socio familiares de contención que coadyuven a tal propósito”, subrayó la magistrada, en los  autos caratulados “P. L., S. D. d V. y Otros c/GCBA y Otros s/Amparo” (Expediente Nº A9351-2016/0).

“En este estado, no puede soslayarse que el propio gobierno de la Ciudad reconoció la situación de vulnerabilidad en que se halla la co-actora”, argumentó López Vergara. Mencionó, además, que del informe elaborado por profesionales del Ministerio de Hábitat y Desarrollo Humano se desprende que A. D. se separó del padre de sus hijos “por razones de violencia de género”, “se encuentra desempleada” y “los únicos ingresos que posee provienen del Programa AUH”. “En tales condiciones, se advierte que la actora sólo podrá superar su particular estado de vulnerabilidad en la medida en que pueda atravesar un proceso de autovalimiento que hoy solamente puede ser posible en tanto el Estado local le brinde las herramientas necesarias que le permitan alcanzar una vida autónoma y libre de violencia”, destacó al fundamentar su decisión.

Además, la jueza señaló  la importancia de que los magistrados “no corran la mirada frente a la especial coyuntura de violencia de género en tanto se erige en un obstáculo que dificulta el ingreso al mercado de trabajo de quienes son víctimas”.

El cuadro de la familia de A.D. es de extrema vulnerabilidad. La madre de A.D. tiene una enfermedad que afecta su andar y le imposibilita el desarrollo de tareas laborales; además, atraviesa un cuadro depresivo grave por el cual está bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico. A.D. trabaja los fines de semana en el rubro gastronómico y gana 300 pesos por día. Madre e hija  contaron que se inscribieron en el portal de empleo de la Oficina de Intermediación Laboral y en el programa de Formación e Inclusión en el Trabajo del GCBA. Pero sus dificultades para acceder a internet les imposibilitan la búsqueda laboral. No reciben ningún tipo de ayuda del padre de los niños y retiran vestimenta y alimentos de la parroquia Santa María de Betania del barrio de Balvanera.

En los fundamentos de su fallo, la jueza también puso énfasis en los compromisos asumidos por el Estado argentino. “Basta recordar que la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer (conocida como) ‘Belém do Pará’ coloca como sujeto de especial protección a la mujer víctima de violencia de género”. Al mismo tiempo recordó que fue aprobada por la Ley 24.632, “circunstancia que da razón de la voluntad del Estado de afianzar la protección de los derechos humanos de las mujeres víctimas y de contribuir a su plena inclusión en la sociedad”.

En la Legislatura porteña hay proyectos que buscan cubrir este vacío en las políticas públicas pero el macrismo se resiste a tratarlos.

Temporada de cacería


La represión tras el acto por Santiago Maldonado. Arrestos e incomunicaciones ilegales. Cheques en blanco de Rodríguez Larreta a las policías bravas. Directivas policiales brutales y malos tratos a los presos. Desmovilizar metiendo miedo: el objetivo del Gobierno. Un revés para la criminalización en Mendoza.

El Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, estaba contento el sábado 2 de septiembre. Su alegría era ajena al área municipal, a la belleza del espacio público, al transporte, al aire puro: lo entusiasmaba que el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi hubiera incomunicado por más de 48 horas a 31 detenidos en las inmediaciones de la Plaza de Mayo. Habían sido arrestados con prepotencia y abuso de autoridad, mayormente por policías de civil o sin placa identificadora visible. Rodríguez Larreta predicó-resolvió, desde el confort de su hogar, que las personas apresadas habían delinquido y que era adecuado irlos castigando a cuenta.  Extendió dos cheques en blanco: a los uniformados y al impresentable juez. ¿Se equivocó? Hummm. Otra es la hipótesis de esta nota, que se irá explicando. Su principal error fue ilusionarse en exceso.

El activismo y la profesionalidad de los abogados, un comienzo de movilizaciones, denuncias de periodistas independientes del macrismo, apuraron a su Señoría. Adelantó las indagatorias, fijándolas para las ocho de la mañana del domingo, en Comodoro Py.

Los trasladaron allí, el magistrado se dignó llegar cuatro horas tarde. Tal vez había pasado una larga velada sabatina: los jueces ganan mucho dinero, gozan del beneficio de elusión impositiva, viven de rechupete… una noche de relax no se le niega a (casi) nadie. Sin excluir el hedonismo, es evidente que quiso mantener en vilo y bajo vejamen a los detenidos.

La indagatoria puede comenzar y realizarse sin la presencia del juez de la causa: no se honró esa regla. Algunos ciudadanos y ciudadanas declararon, otras u otros se acogieron a la garantía de negarse a hacerlo. Martínez de Giorgi excarceló a la casi totalidad: treinta sobre treinta y uno. La excepción fue un hombre sin documentos, que dio indicaciones imprecisas sobre su identidad: nada que ver con el conjunto. Estaba escrito de antemano que sería así, se los detuvo y mantuvo incomunicados para amedrentarlos, para que mediten si se movilizarán nuevamente.

Todo avanzó con el freno de mano puesto. La información sobre las comisarías que albergaron (es un decir) a las víctimas de la prepotencia estatal, los interrogatorios.

En el ínterin el discurso oficial y el de los medios dominantes concordaban en sindicar a 31 personas como terroristas peligrosos, que estaban recibiendo el comienzo de su merecido. En la Argentina de Cambiemos las condenas preventivas van haciéndose regla.

Dura lex sed lex… empieza un proverbio jurídico que se remonta al derecho romano cuando el latín era lengua viva. Se usa para remarcar la severidad. Es más largo, su segunda frase expresa: “dura lex, scripta tamen”. La ley es severa pero está escrita, en traducción a ojímetro y polisémica: lo escrito perdura, debe acatarse. Estiremos la idea: ley puede ser drástica pero estipula sus límites. Al estar escrita es obligatoria para todos: las agencias de seguridad, los mandatarios políticos sin ir más lejos

Según el artículo 205 del Código Procesal Penal (CPP) la incomunicación post arresto es de aplicación restringida por un plazo máximo de 48 horas, extensible excepcionalmente a 72. Exige resolución fundada, sólo válida cuando existan motivos para temer que el detenido se pondrá de acuerdo con terceros u obstaculizará la investigación.

Sería exagerado aducir que la incomunicación no se aplicó nunca en ocasiones similares. Es estricto decir que casi no se usó durante años. En este caso fue un disparate y así quedó comprobado.

El artículo 100 de la ley 5688 de la Ciudad Autónoma aprobada en 2016 impone que: “Es obligatorio para todo el personal policial interviniente en manifestaciones públicas portar una identificación clara que pueda advertirse a simple vista en los uniformes correspondientes”. Se incumplió con ensañamiento y, claro está, premeditación. Lo comprueban centenares de fotografías y filmaciones, anche los de la prensa macrista.

Los policías profirieron amenazas, incluso la de hacer desaparecer a los detenidos. Se hacinaron varias personas en cárceles impropias, sin retretes, a varias se le negó ir al baño. Se desnudó de prepo a mujeres. Son tormentos violatorios de las constituciones nacional y porteña, Rodríguez Larreta no retractó su júbilo iniciático cuando se conocieron. A confesión de parte, esta vez implícita, relevo de prueba.

Las develaciones dejaron en offside a las policías bravas, al manodurista Jefe de Gobierno, al aparato político-policial-mediático del macrismo. La Policía carecía de pruebas contra la casi totalidad. Se falsificaron instrumentos públicos que contienen horario y lugares de arresto apócrifos. El que más trascendió, para nada exótico, fue el del docente José Morales, quien fue esposado de prepo en la puerta de un local de comidas donde acababa de consumir una pizza y una cerveza. Hombre ordenado, había conservado el ticket. Le sirvió para acreditar que estaba suelto mucho después de la hora en la que (según la documentación oficial) habría sido atrapado in flagranti delicto. Y lejos del teatro de operaciones. Lo cierto es que lo detuvieron por haber sido pescado a ocho cuadras, pongalé, in flagranti sobremesam.

Las directivas de la Superioridad que precedieron a la razzia inculcaron e incentivaron la furia. La “Orden interna reservada número 17”, divulgada en www.pagina12.com.ar/59956-la-nueva-doctrina-m previene y alecciona a los agentes del orden respecto de “posibles acometimientos o ataques destinados a la sustracción de armamento, equipo de comunicación, credencial, etc. o la privación de su libertad a modo de represalia ante el esgrimido argumento de los organizadores y eventuales perpetradores, de casos de desaparición forzada de personas, ‘gatillo fácil’ pretendidamente causados por FFPP y FFSS  por la posibilidad de ser blancos rentables de células anarquistas que desconocen la autoridad del Estado y ven al personal policial como exponente del mismo en la vía pública”. Alta paranoia que da rienda suelta a las peores prácticas.

El mensaje tiene reminiscencias de los difundidos durante la presidencia de Eduardo Duhalde en días previos a la masacre de Avellaneda donde fueron asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Si “desde arriba” se instiga a quienes traducen las directivas en la calle, escalan los peligros de violencia institucional. La magnitud depende de las circunstancias (no es lo mismo una desconcentración que una movilización masiva que busca cruzar un puente)… la incitación es patente.

Hasta ahora hay cuatro sospechosos por haber cometido desmanes o vandalismos. Una cifra indeterminada pero mucho más alta de policías sospechosos de haber falsificado instrumentos públicos, posible delito que se califica cuando lo comete personal estatal.

La dinámica (en fin…) del fiscal Ramiro González da la impresión de ser parcial, adivinen a favor de quién… aunque se debe extremar la cautela porque se desconocen datos relevantes, por regir el secreto del sumario. Por lo pronto, se difundió que pidió como corresponde informes sobre lesiones que sufrieron los policías. Pero no mandó peritar a los ciudadanos apresados, que fueron golpeados durante el procedimiento y en las comisarías.

Las provocaciones de policías sin uniformes y servicios de inteligencia son un clásico, reestrenado para la ocasión.

Las claves constantes: En los primeros meses de su gobierno, el presidente Mauricio Macri trazó las claves de su gestión. Pago generoso a los fondos buitres, endeudamiento desmesurado, supresión o baja de retenciones a productos agrícolas o mineros, detención infundada de Milagro Sala, despanzurramiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Impedir, castigar, criminalizar la protesta social es prioridad desde el inicio del mandato. Lo que tal vez no estaba previsto o bien mensurado era la magnitud y la vastedad de los sectores que, también desde los primeros meses de 2016, ocupan calles y plazas, constituyéndose en la principal oposición al proyecto de la derecha argentina aggiornada y legitimada en las urnas pero fiel a su historia.

La oposición social, más consistente que la política, se expresa ante medidas concretas. Las movilizaciones suelen ser poli clasistas, pluralistas, con militantes de distintas fuerzas o con personas con escasa participación política anterior. La policromía y la diversidad constituyen una de las claves de su potencia.

A la narrativa del Gobierno le “caben” mejor los grupos homogéneos, a tiro de la discriminación simplista, cuando no estigmatizadora. Los encapuchados, los piqueteros, los troskos, los kirchneristas, en esta temporada se agregan los mapuches. Sin decirlo se los equipara a delincuentes sin derechos, sin ciudadanía.

De ahí a apalear a trabajadoras de fábrica recién despedidas (PepsiCo) media un trecho muy corto, que las fuerzas del orden recorren con entusiasmo, obedeciendo órdenes de su conducción política. En las ofensivas caen con creciente frecuencia trabajadores de prensa, que están cubriendo los hechos. De nuevo: en PepsiCo, en Plaza de Mayo hace nueve días.

La memoria histórica de “la gente”, la sabiduría de abogados, la dignidad de una minoría de Defensores, fiscales y jueces atrancan las agresiones del gobierno. Todo modo, van in crescendo.

La dialéctica entre acciones ilegales o lesivas del oficialismo, respuesta social mediante acción directa, negociación, retroceso o retractación es una de las claves de la gobernabilidad macrista.

Un equilibrio tenso que Macri intenta descompensar en cada conflicto. La teoría oficial en boga es que una ratificación del resultado favorable de las Primarias Abiertas será un salvoconducto para acrecentar su “dureza”. Frente a los gobernadores, al movimiento obrero, a las leyes laborales y a la protesta social.

Todo lo que antecedió y sucedió a la desaparición de Maldonado es una muestra consistente con el resto. También con un contexto mundial preocupante o más bien atroz. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acomete contra los derechos de hijos de inmigrantes que viven y laburan en su país desde hace años. En la Argentina se acentúa la vindicta contra los inmigrantes, se construyen cárceles, se estatuyen regímenes de deportación express, con pseudo procesos sin respetar el derecho de defensa,

Europa repele a los recién llegados: el macrismo construye su propia horda de personas privadas de derechos, así más no fuera el de pataleo.

Esas políticas son repudiables tanto si concitan repudios muy amplios cuanto si consiguen consenso de sectores numerosos de la opinión pública.

La cacería inducida: El oficialismo procura cambiar la correlación de fuerzas del equilibrio inestable. La propaganda es un recurso, válido así se valga de artimañas. Infundir temor es una herramienta distinta por donde se la mire: autoritaria por esencia, ilegal en la implementación.

Testigos presenciales declaran que escucharon gritos de los gendarmes: había que agarrar a Santiago Maldonado. En la cacería de Plaza de Mayo la Policía ordenaba a los agentes: “Hay que hacer la corrida y lograr detenciones, lograr detenciones. Vamos a hacerlo con las brigadas, el GAM 1, el GAM 2 y usted, qué va a llegar con el personal de urbano para dar apoyo a las detenciones”.

La avanzada judicial contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner lleva bajo la manga la baraja de la proscripción. De nuevo, igual que en Brasil respecto del ex presidente Lula. Cargos inverosímiles, penalización de decisiones políticas. El sayo de “infame traidora a la Patria” que la Constitución constriñe a un solo delito, extremo y ajeno a esta causa. En el interregno entre dos elecciones, instante estratégico. Ahora dicen que el Poder Judicial es independiente y ajeno a la influencia del Ejecutivo (ver asimismo nota aparte).

La Vulgata macrista y hasta algún formador de opinión indulgente podrían replicar: “¿para qué proscribir al rival si se lo puede vencer en buena ley?” Hay una respuesta posible, cada vez más verosímil y coherente con otras modalidades represivas: porque la intención es ganar las elecciones para avanzar en las violaciones de derechos.

Esa es una hipótesis, a comprobar. Es un hecho comprobado que la prepotencia estatal escala. No es coincidencia que la desaparición de Santiago Maldonado haya sido precedida por una ofensiva irregular y brutal contra poblaciones mapuches. Ni que, anticipando a Rodríguez Larreta, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich haya firmado, semanas atrás, un cheque en blanco a Gendarmería.


La deuda tapa todo





El inmenso agujero de las cuentas externas, histórico talón de Aquiles de la economía argentina, está siendo cubierto por un inédito endeudamiento en dólares.

El balance comercial contabiliza uno de los déficit más elevado de la historia argentina. La cuenta corriente de la Balanza de Pagos alcanza uno de los mayores desequilibrios registrados. La cuenta de servicios también es muy negativa. La fuga de capitales está en el rango de los máximos anotados. La inversión extranjera directa no aporta sustanciales dólares netos a la economía puesto que la remisión de utilidades a las casas matrices es casi equivalente. Este inmenso agujero de las cuentas externas, el histórico talón de Aquiles de la economía argentina, está siendo cubierto por un inédito endeudamiento en dólares en monto e intensidad en tan corto período. Mientras el análisis económico convencional se entretiene con que si se cumplen las imaginarias metas de inflación del Banco Central y presenta un leve rebote estadístico como el comienzo de un ciclo de crecimiento sostenido, el saldo de la economía en 21 meses del gobierno de Macri es de un desequilibrio externo inquietante.

La disputa electoral, la obsesión con cualquier cosa que pueda ser asimilada a la letra K, la desmesurada discusión con los fantasmas del populismo y las evaluaciones superficiales acerca de la actual evolución de la economía desplazan la atención acerca de la cuestión central: el profundo y peligroso déficit de las cuentas externas, que está siendo maquillado con la emisión desaforada de deuda en dólares. Esos déficit han sido históricamente el origen de las crisis más fuertes de la economía argentina con traumáticas consecuencias sociolaborales.

Quienes saben que es inviable el actual sendero económico lo relativizan diciendo que el mercado financiero internacional seguirá asistiendo a la Argentina, por lo menos, en los próximos dos años. Consideran que seguirá abierto el canal de financiamiento externo vía la banca internacional o, si es necesario, con los organismos multilaterales como el FMI y el Banco Mundial. Es una apuesta riesgosa por la inestabilidad de la economía mundial y, fundamentalmente, porque la percepción de la banca internacional sobre la situación argentina puede ser tan volátil como las cotizaciones de acciones y bonos. De un día al otro puede cerrarse el grifo de dólares, como en 1989 y en 2001, y el hombre alto, rubio y de ojos celestre se convierte en un presidente que no sabe modular, construir una frase coherente y no supo gobernar.

Balance  

El intercambio de bienes con el exterior acumula un desequilibrio de 3428 millones de dólares en siete meses, que proyectado en el año lo ubica en uno de los déficit más elevados de la historia desde que se tiene registro (1910). Evaluar si es récord en términos nominales o uno de los más elevados en dólares constantes en 107 años es una sutileza que desvía la atención acerca del riesgo de esa tendencia. Concentrar el análisis en cuál es el orden de ese ranking evita apuntar a lo importante: la confirmación del fracaso teórico y práctico de ortodoxos y heterodoxos conservadores que postulan que las devaluaciones mejoran el comportamiento de las exportaciones. Si además se desarticulan las políticas de administración del comercio exterior y se liberan las importaciones, como lo ha hecho el gobierno, el sendero de la balanza comercial es de un desequilibrio creciente.

Al sumar el movimiento de rentas y de servicios se obtiene el resultado de la Cuenta Corriente y al agregarse el flujo de fondos especulativos y de inversión extranjera directa se alcanza la Cuenta Capital que completa la Balanza de Pagos. El Indec la define como un estado estadístico que resume sistemáticamente las transacciones económicas entre residentes y no residentes desagregadas en reservas internacionales, cuenta corriente, capital y financiera. Es una radiografía amplia del flujo de fondos de la economía. La cuenta corriente refleja el concepto de ahorro externo, o sea el endeudamiento neto de una economía con respecto al resto del mundo. Es el saldo más genuino de la situación del sector externo, lo que permite estimar la fortaleza o debilidad de la economía. Datos oficiales informan que en el primer trimestre de este año, el déficit de la cuenta corriente sumó 6871 millones de dólares, casi el 50 por ciento del monto de todo el 2016 (149.012 millones).

Este saldo negativo, que anualizado también lo colocaría entre los más abultados de la historia económica local, permite exhibir otra vez la debilidad teórica y práctica de las corrientes económicas dominantes que promueven la apertura comercial y financiera como la principal herramienta de convocatoria al capital. El gobierno de Macri ha concretado medidas pro mercado con un entusiasmo descomunal y ha fracasado: la inversión extranjera directa es igual o menor al monto de la remisión de utilidades a las casas matrices. El aumento del déficit de cuenta corriente es consecuencia del incremento en los pagos de intereses por mayor deuda y por la apertura comercial.

La consultora ortodoxa Economía & Regiones hizo un resumen de los montos acumulados en el sector externo en la gestión económica de la Segunda Alianza que son impactantes. Los enumera del siguiente modo, desde enero de 2016: hay fuerte toma de deuda externa (acumula 37.120 millones de dólares), la inversión extranjera directa está estancada (suma 4108 millones), la fuga de capitales del sector privado no financiero es creciente (la formación de activos externos totaliza 20.103 millones) y hay un déficit de cuenta corriente cambiario que se profundiza (-23.197 millones). No lo dice pero lo deja implícito: si esa tendencia no se altera, la evolución de las cuentas externas es explosiva.

El último informe de la heterodoxa FIDE describe esta situación con precisión. Afirma que se están acentuando todos los componentes estructurales de la restricción externa y que ese proceso es “la contracara del ‘set’ de políticas pro-mercado”. Los datos duros del sector externo son indiscutibles y sólo quienes están obsesionados con el kirchnerismo minimizan o directamente los ignoran para no debilitar el proyecto político del macrismo. La fuga de capitales, el déficit comercial y los desequilibrios en las cuentas de rentas y servicios han alcanzado niveles críticos, entre los máximos históricos, y no existen señales que permitan augurar una reversión de esas tendencias.

Placebo

“El endeudamiento disimula la velocidad y la peligrosidad de esta dinámica, pero la erosión en las reservas internacionales manifiesta con claridad que se trata de un placebo de corto plazo”, se menciona en el reporte de FIDE.  Para agregar que se trata de una dinámica fuertemente inestable, ya que a la fuga de capitales se suma un deterioro creciente de todos los componentes de la cuenta corriente. El déficit de los servicios reales y financieros se ubica entre los máximos históricos “y esta brecha se ve agudizada por la ampliación del desequilibrio comercial”.

La consultora Abeceb detalla que en los primeros siete meses del año, las importaciones crecieron 29,9 por ciento y las exportaciones apenas 1,4 por ciento, lo que arroja el déficit comercial mencionado al comienzo de 3428 millones de dólares. La magnitud de este déficit queda en evidencia cuando el saldo fue superavitario en 1020 millones de dólares en el mismo período del año pasado.

En el suplemento Cash de esta edición, Santiago Fernández y Mariano Kestelboim advierten que este año puede anotar el déficit de cuenta corriente más elevado desde la última dictadura militar. En 1980 y 1981 había alcanzado el 6,2 y 6,0 por ciento del Producto Interno Bruto, respectivamente, según cifras del Banco Mundial. Calcularon que si se mantiene el actual ritmo de déficit de cuenta corriente del primer trimestre, el saldo negativo superaría los 27.400 millones de dólares, equivalente a entre el 5 y el 6 por ciento del PIB de 2017. Es un desequilibrio impresionante que el placebo de la deuda permite disimular.

Para financiar ese déficit la deuda en moneda extranjera seguirá aumentando y así se seguirá girando al exterior sin restricciones dividendos y facilitando las importaciones. Dos sectores privilegiados por la política económica están acumulando déficit comerciales crecientes. El energético anotó un saldo negativo de 1916 millones de dólares en el segundo trimestre de este año, 38 por ciento más que en igual período de 2016. Y el automotor aumentó de 60 a 70 por ciento la participación de unidades importadas vendidas en el mercado local. Con la desregulación total del mercado cambiario seguirá sin límites la posibilidad de comprar dólares. El endeudamiento externo es el único sostén de este esquema económico inestable.

Todos los componentes de la cuenta corriente muestran mes a mes un mayor deterioro. El ingreso de capitales especulativos, además de la emisión de deuda en dólares, permitió compensar ese déficit externo. Pero en este año la fuga de capitales ha empezado a adquirir mayor velocidad superando en varios meses la entrada de dólares para participar de la bicicleta financiera diseñada por el Banco Central. En julio, el último mes con registros oficiales, un millón de personas compraron 3000 millones de dólares, 200 mil individuos más respecto al mes anterior, la mayor cantidad desde enero de 2016.  La compra de billetes fue de 17.906 millones en siete meses del año. En los mismos períodos del año anterior, las sumas fueron 1414 y 9656 millones de dólares, respectivamente. Esto significa que en 2017 se duplicó la compra de dólares. Las operaciones netas –descontando las ventas– totalizaron 10.152 millones de dólares, 36 por ciento más que en el lapso enero-julio de 2016.

Las traumáticas experiencias en la economía argentina enseñan que los profundos desequilibrios del sector externo, como el que se está desplegando en la administración macrista, culminan en crisis de proporciones dañando el aparato productivo y la estructura sociolaboral, dejando una pesada mochila de deuda externa que termina limitando aún más los estrechos márgenes de autonomía de una política económica reparadora.

Chile: Salvador Allende, entre la memoria y el olvido

Los hechos significativos marcan el devenir de la historia chilena en el siglo XX. El triunfo de la Unidad Popular el 4 de septiembre de 1970 y el golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973. Fue el primer gobierno socialista salido de las urnas. En ambos acontecimientos la figura relevante fue Salvador Allende: médico nacido en 1908, fundador del Partido Socialista, declarado marxista, ministro de sanidad a los 30 años durante el gobierno del Frente Popular encabezado por Pedro Aguirre Cerda, en 1938. Diputado, senador, presidente del Senado; impulsor de numerosas leyes sanitarias, de seguridad social, protección de los trabajadores y viviendas sociales; declarado defensor de la revolución cubana antimperialista; infatigable luchador social y, por último, presidente de Chile entre 1970 y1973.

Dejó su vida en el palacio de gobierno defendiendo las libertades públicas y los derechos de los trabajadores, las mujeres, la juventud y los campesinos; en definitiva, del pueblo chileno. Llamó traidores y rastreros a los generales que se levantaron contra la patria, rompiendo la tradición constitucionalista. Inauguraban una larga noche. Fueron genocidas, torturadores, asesinos. Encabezados por el general Augusto Pinochet, secundado por los comandantes de la fuerza aérea Gustavo Leigh, de la armada José Toribio Merino y el general de carabineros César Mendoza. No fueron los únicos golpistas. El golpe de Estado fue la unión de civiles y militares más el apoyo internacional del gobierno de Estados Unidos y sus aliados en la región. Los acompañaba el entonces presidente del Senado Eduardo Frei Montalva, demócrata cristiano y ex presidente (1964-1970). Hoy se le llora como víctima de la dictadura. A su lado, Patricio Aylwin bloqueó y torpedeó cualquier acuerdo entre la democracia cristiana y el presidente Allende. Conspiró y brindó con champán la muerte de miles de chilenos. Hoy, plazas, calles y escuelas llevan su nombre. Lo recuerdan como el primer presidente postiranía.

Hace meses se hizo pública el acta de una reunión privada entre la dirección de los empresarios chilenos y Frei como presidente del Senado en agosto de 1973. Este fue su consejo: “Vayan a las fuerzas armadas, pídanle su intervención. Para derrocar al gobierno marxista no hay diálogo: esto se resuelve con balas”. Junto a la plana mayor del Partido Nacional, citaré sólo a Onofre Jarpa, más tarde ministro del Interior de la tiranía. Son venerados como próceres, estandartes de las luchas democráticas. Pocos, los ya ancianos, los relacionan con el genocidio y menos se les confieren responsabilidades.

Tal vez a los ya jubilados, chilenos o no, este recordatorio les resulte banal e injustificado. Sin embargo, vale la pena preguntarse cómo perciben esta etapa de la historia las nuevas generaciones. Y no me refiero a la militancia juvenil de los partidos políticos, sino a la juventud de la era digital, desenfadada, muchas veces desideologizada y, sobre todo, víctima de una educación de cuatro décadas, en la cual priman la manipulación, el olvido, la competitividad y la desafección por la memoria histórica. ¿Son conscientes de los crímenes de lesa humanidad de su pasado o siguen defendiendo, como hace el ex vicepresidente de Chile de la concertación y primer gobierno de Michelle Bachelet, Alejandro Foxley, que Pinochet cambió el destino de los chilenos para bien, convirtiéndole en el prohombre que puso al país en el umbral del progreso y en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos?

Tal vez esto nos haga pensar. Muchos no quieren hacerlo. Es fatigoso y en ocasiones causa dolor. Saber la verdad de los hechos no les interesa y, lo que es peor, se sienten cómodos en su indolencia. Les basta una caricatura para identificar al gobierno de Salvador Allende y sus reformas: era un izquierdista cuyo proyecto era instaurar un Estado totalitario. Los chilenos se opusieron, lucharon y ganaron la batalla al comunismo y el marxismo-leninismo.

No resulta extraño que la hoy candidata a la presidencia de Chile por la nueva izquierda –el Frente Amplio–, Beatriz Sánchez, de 46 años, universitaria, periodista, ex conductora de programas de televisión, cara conocida en los medios de comunicación, autoproclamada de izquierda y feminista, apoyada por los diputados Giorgio Jackson y Gabriel Boric, fundadores de Revolución, Democracia e Izquierda Autónoma, se despachaba de la siguiente manera en la entrevista concedida a la revista del corazón Paula, el 30 de junio de este año. Pregunta: “¿Te sientes cómoda con el modelo de Salvador Allende?” Respuesta: “No es lo mismo, porque estamos en otro contexto. Yo prefiero un Estado que no sea totalitario, porque no creo en un Estado totalitario”.

¿Era Allende un tirano, un dictador cualquiera? Eso parece insinuar su respuesta. Ante la repercusión de semejante metedura de pata se vio obligada a pedir perdón, eso sí, a petición de sus avales, los diputados Jackson y Boric. Lo peor no es lo dicho, sino que lo crea y no tenga pudor en decirlo. Además, es la opinión generalizada de las nuevas generaciones educadas en la desmemoria, el olvido y la mentira. Son pocos los interesados en romper la amnesia colectiva que encubre a canallas, traidores, golpistas y genocidas. Rescatar de la manipulación histórica al gobierno de la Unidad Popular y a su presidente, Salvador Allende, señalando que fue el momento más democrático y en el que la dignidad de un pueblo soberano brilló en el escenario internacional, sigue siendo la signatura pendiente. Mientras tanto, sus dirigentes –los mismos que fueron exiliados y sufrieron torturas– abandonan sus principios, olvidan y hoy participan de las acciones golpistas contra el gobierno de Venezuela. Hace 47 años estarían con Pinochet señalando que Allende quería instaurar un régimen totalitario y, por tanto, el golpe de Estado fue una liberación. La posverdad se impone. Salvador Allende fue dictador, marxista-leninista y comunista. El resto es irrelevante.